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La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 351

La señora Romano no tenía un círculo social muy amplio; apenas se veía con algunas damas de sociedad para jugar cartas, pero la relación no pasaba de ahí.

Algunas de esas mujeres habían asistido a los banquetes de la familia Guerrero y sabían que Eliana era la nieta de Don Octavio. Sin embargo, no se imaginaban que la señora Romano lo ignoraba, por lo que, por azares del destino, ninguna se lo había mencionado.

Al ver que la señora Romano estaba confundida, Esther Garza no la corrigió. Al contrario, echó más leña al fuego: —No lo sé muy bien, pero la última vez que me la encontré, fueron los mismos Guerrero quienes la presentaron.

La señora Romano evidentemente lo malinterpretó todo. Desde su perspectiva, su hijo estaba sufriendo una agonía por Eliana, y ella, en cambio, ya se había enredado con un hombre de la familia Guerrero con tanta rapidez. ¡Esa cualquiera seguramente le había sido infiel incluso estando casada! Como su hijo llevaba tres años sin tocarla, seguro que ella no pudo soportar la soledad y buscó consuelo en otra parte.

Y ahora, su hijo, por haberla protegido de aquella apuñalada, había quedado estéril. Su vida entera estaba arruinada.

Sumando los rencores viejos y los nuevos, los ojos de la señora Romano se inyectaron de sangre; en ese momento, deseaba hacer pedazos a Eliana con sus propias manos.

Frente a Esther, logró conservar un último hilo de cordura. No podía permitir que ella se diera cuenta de la infertilidad de Manuel.

Usando esa poca razón que le quedaba, ordenó a los guardaespaldas que llevaran primero a Esther de regreso a La Mansión Romano. Luego, sacó su celular y marcó el número de Eliana.

—¿Aló? —La llamada se conectó de inmediato y del otro lado se escuchó la voz fría de Eliana.

—¡Eliana, eres una maldición, traes la desgracia a todos! Le has arruinado la vida a nuestro Manuel, tú... —La señora Romano no pudo contener sus emociones y empezó a gritar.

—No sé de qué me habla. ¿Cómo se supone que le hice daño a Manuel?

—¡Y todavía te haces la inocente! ¿Acaso no sabes que la última vez él recibió una puñalada por ti y ahora ya no puede...? —La señora Romano se calló de golpe. ¡No, no podía decirlo! Si Eliana ya andaba con otro hombre, significaba que no sentía nada por Manuel. Si se enteraba de eso, seguro hasta aplaudiría de la alegría.

Capítulo 351 1

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