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La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 346

Simón cambió su tono de inmediato:

—Ah, claro, claro, claro. El del compromiso fui yo, no tú. Definitivamente no fuiste tú.

Esa respuesta sonó tan a la defensiva que tuvo el efecto contrario; parecía como si estuviera encubriendo que César sí era el comprometido, y que encima se habían puesto de acuerdo para verle la cara a Eliana.

César, con el rostro más pálido que la luna, cortó la llamada.

Eliana lo miró fijamente, como si sus ojos dijeran: "Te escucho. Explícate. Aquí te espero".

César se quedó sin palabras. Ya estaba decidiendo mentalmente enviar a Simón en viaje de negocios a África, y dejarlo ahí tirado por lo menos tres años.

Al final, Eliana decidió pasar del tema. En el fondo, le creía a César, pero de vez en cuando le gustaba darle dolores de cabeza. Y ahora que tenía la rara oportunidad de verlo contra las cuerdas, su corazón terminó cediendo:

—Y dime, ¿por qué acabas de decir que yo era tu novia?

Al oír esa pregunta, el chofer, Luis, no pudo evitar entusiasmarse. Aguzó el oído, pensando para sus adentros: "¡Novia, mis polainas! A sus espaldas ya la ha llamado 'esposa' más de una vez".

César le respondió:

—¿Qué pasa? ¿No quieres serlo?

—Por supuesto que no. Me dijiste que ibas a cortejarme y de repente, ¿así sin más, ya soy tu novia? ¿Acaso tu estrategia de conquista no incluye ni el más mínimo esfuerzo? —Empezó bromeando, pero a medida que hablaba, las palabras se cargaron de nuevo de una frustración real.

"Uf, qué sensibles se ponen las embarazadas, peor que cuando están en sus días", suspiró Eliana por dentro.

César tomó aire, sintiendo una punzada de frustración. Esta niña sí que era difícil de contentar.

Cuando llegaron al edificio de apartamentos, Eliana se metió de frente al departamento 1802 sin dirigirle la palabra a César. Evidentemente seguía ofendida. Lo dejó con la palabra en la boca y cerró la puerta de un portazo.

César se quedó parado frente a la madera, con la puerta a punto de rozarle la nariz, y soltó una carcajada irónica:

—Ja.

Al día siguiente por la mañana, César llevó a Eliana a un hospital privado VIP para que se hiciera su chequeo médico.

Parecía que Eliana había dormido como un bebé, porque actuaba como si la pelea de la noche anterior nunca hubiera pasado y hasta le regaló a César un alegre "buenos días".

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