Al recordar el pasado, César sintió que la chiquilla había sido bastante desagradecida. ¡Se había dejado convencer tan fácilmente! ¿Acaso él no la llevaba y la traía de la escuela todos los días? ¿No le compraba de todo? ¡Solo le había restringido los dulces por una corta temporada y casi se la roban por aprovecharse de la situación!
Mientras su Bentley aceleraba en dirección a La Finca Mirador de Manuel, el humor de César parecía una réplica exacta de aquella noche de hacía más de diez años.
Mientras Eliana esperaba la llegada de César, Manuel también se preparaba para la confrontación. Se arregló un poco la ropa, dispuesto a enfrentarse a su "cuñado".
Pero justo en ese instante, su teléfono comenzó a sonar.
Era su madre, la señora Romano.
Pensó que tal vez se había enterado de que había salido del hospital y, sin darle mucha importancia, decidió ignorar la llamada.
Sin embargo, el teléfono siguió insistiendo. Manuel frunció el ceño y contestó. Lo que su madre le dijo lo hizo palidecer en un instante.
—Manuel, ¿qué está pasando con Esther Garza? Vino a decirme que está esperando un hijo tuyo —La señora Romano había planeado preguntarle por otras cuestiones, pero esto, lógicamente, era lo más urgente.
El rostro de Manuel se descompuso. —¿Cómo es eso posible?
—Pues ella asegura que es tuyo e incluso trajo los resultados de sus chequeos médicos. Dice que tiene poco más de un mes de embarazo. —Ahora que la señora Romano hablaba de Esther, no ocultaba su repudio. Con razón la joven se había pasado el día anterior llenándola de atenciones; todo había sido para preparar el terreno.
El uso de un embarazo para amarrar a un hombre y trepar posiciones no era ninguna novedad en las familias adineradas. De hecho, la señora Romano ya había estado evaluando a varias candidatas para Manuel, como Regina Guerrero, que le parecía una excelente opción. Antes, cuando Esther era vista como la adorada hermana menor del líder de la familia Garza, a la señora Romano también le había agradado.
Pero luego descubrió que Esther había estado embarazada del hijo de otro hombre y había traído el caos a la familia Romano. A partir de ahí, su desprecio por ella fue absoluto.
Sin embargo, esa tarde Esther la contactó diciendo que tenía un asunto de vital importancia relacionado con Manuel. ¡Jamás imaginó que se trataría de esto!



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