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La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 266

Manuel llegó al lugar mucho antes de la hora acordada, tosiendo sin parar. Cada espasmo de tos era una punzada de dolor en la herida de su espalda, pero sus ojos no se apartaban ni un segundo de la calle, aterrorizado ante la idea de perderse la llegada de esa silueta tan familiar.

En el instante en que Eliana apareció por la puerta, Manuel se puso de pie por puro instinto. El movimiento brusco le desgarró la herida, haciéndolo tambalearse.

Dio un paso hacia adelante, repasando con una mirada hambrienta cada rasgo del rostro de ella.

Eliana lucía exhausta. Su rostro había perdido peso, tenía ojeras pronunciadas que no lograba ocultar, y en sus grandes ojos claros aún quedaba un rastro de humedad, evidente señal de que había estado llorando.

A Manuel se le partió el corazón al verla así. Seguro aún seguía traumatizada por lo del secuestro.

En su mente volvieron a surgir, como una avalancha, los informes que había leído. Su pequeña "Ei-ei"... tirada en un basurero, rescatada por Celina Guerrero y Vicente Lamas, obligada a cargar con el peso de la familia desde muy joven, pasando noches de absoluta desesperación cuando su padre enfermó.

Los últimos años de "Ei-ei" habían sido un verdadero infierno.

Y todo eso... por culpa de Esther Garza.

«Ei-ei... por fin te encontré. ¿Podrás perdonarme alguna vez?»

Pero, más que a Esther, a quien Manuel más odiaba en ese momento era a sí mismo.

Se sentía el hombre más estúpido sobre la faz de la tierra. Había confundido una piedra sin valor con un diamante invaluable, empujando con sus propias manos a su verdadero tesoro lejos de su vida.

Eliana, al notar cómo la miraba, sintió una ola de emociones encontradas.

Para ella, la actitud de Manuel se había vuelto demasiado extraña.

Sabía que él había estado intentando recuperarla. Tal vez porque vio que su carrera iba en ascenso, tal vez porque descubrió que era la heredera de la familia Guerrero, o simplemente porque el arrepentimiento le había pegado duro.

Pero sin importar la razón, Eliana tenía muy claro que el interés de Manuel tenía un límite.

Ella siempre estaría en un segundo plano. Incluso la noche anterior, durante el secuestro, la había vuelto a abandonar por salvar a esa tal "Ei-ei".

Y, sin embargo, irónicamente, se había cruzado para recibir esa puñalada por ella.

Podía sentir de forma abrumadora que los sentimientos de él hacia ella habían cambiado drásticamente; ahora había algo mucho más denso y complejo en su mirada.

Capítulo 266 1

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