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La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 249

Además de la camioneta principal en las grabaciones de seguridad, siempre aparecía un segundo vehículo pasando por la misma ruta exactamente cinco minutos después. Esto sucedió consecutivamente en tres intersecciones seguidas.

Sin duda, los secuestradores se movían en dos autos.

Con la ruta confirmada, Manuel reunió a un equipo y se dirigió a toda velocidad hacia allá. Mientras avanzaba, su mente analizaba frenéticamente la situación: habían secuestrado a Esther y a Eliana al mismo tiempo, y hasta el momento nadie había llamado exigiendo rescate, lo que indicaba que su objetivo principal era atraparlas.

¿Quién podría estar detrás de esto...?

Los vehículos que llevaban a Eliana y Esther circulaban uno tras otro por una carretera montañosa desierta, un atajo que conducía a Costa Serena. El camino ni siquiera tenía postes de luz; estaba en completa oscuridad, era estrecho y peligrosamente accidentado.

Pero la ventaja para los criminales era que no había ni una sola cámara de seguridad en todo el trayecto.

Durante el viaje, los secuestradores no dijeron ni una palabra, ni revelaron el más mínimo detalle. Eso era lo más preocupante, pues demostraba que eran profesionales. Eliana se advirtió a sí misma que no debía provocar a gente así.

El camino era tan escabroso que daba náuseas, y en más de una ocasión casi terminan en una zanja.

¡Screeech!

Tras otro frenazo brusco, el hombre en el asiento del copiloto no aguantó más y le dio un zape al conductor:

—¿Acaso no sabes manejar o qué, infeliz?

«Exacto», pensó Eliana internamente con total acuerdo, sintiendo que iba a vomitar en cualquier momento.

—Es que estoy nervioso, ¿qué tal si nos atrapan antes de salir de Valdemar?

—Ya estamos bastante lejos. ¿Quién nos va a atrapar por acá?

—No te confíes. ¿Se te olvida a quién llevamos? Es la esposa de Manuel Romano. ¿No sabes el poder que tiene la familia Romano en Valdemar?

¿La esposa de Manuel? ¿Iban por mí? «Pero no, yo soy su exesposa», pensó Eliana.

Aprovechando la oportunidad, Eliana interrumpió:

—Señores, creo que agarraron a la mujer equivocada. Yo no soy la esposa de Manuel Romano. Soy su exesposa.

Capítulo 249 1

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