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La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 233

Revisó una por una, pero no encontró el menor rastro del estilo de 'Rose'. Ninguna, ninguna, absolutamente ninguna de las páginas servía.

Regina escribió frenéticamente: [¿Estás segura de que las fotografiaste todas?]

[Completamente.]

Entonces recordó las palabras de Manuel: 'Aún hay muchos más en casa. Ya los organicé todos.' ¡Tenían que estar en el resto de los bocetos! Pero esos documentos se encontraban en la mansión Romano, y no era un lugar al que ella pudiera entrar a sus anchas.

Para conseguir esas pruebas, necesitaba a alguien con acceso libre a La Finca Mirador y que, además, compartiera su odio profundo por Eliana.

Buscó en sus contactos y marcó el número de Esther Garza.

Había intentado comunicarse con ella las últimas semanas sin éxito, llegando a pensar que se había fugado del país de nuevo.

Pero tras verla de lejos en el banquete reciente, confirmó que Esther seguía rondando por allí.

Mientras Regina maquinaba su plan, contestaron el teléfono: —Hola, Regina.

La voz al otro lado sonaba ronca y agotada, muy lejos de la actitud llorica y caprichosa de la antigua Esther. Regina incluso pensó que se había equivocado de número, pero tras afinar el oído, confirmó que sí era ella.

—Esther, ¿tienes tiempo libre últimamente? ¿Quieres que nos veamos para tomar algo?

Esther no estaba en condiciones de tomar algo con nadie. Vivía escondida en un cuarto oscuro y asqueroso de los barrios bajos de Valdemar, asustada como un ratón, sin atreverse siquiera a salir a la calle.

Capítulo 233 1

Capítulo 233 2

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