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La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 193

—¿Valdemar? Primo... para el banquete de mañana, ¿podría... podría ir con usted? —suplicó Esther con voz ronca y rasposa, arrastrándose hacia él.

Antes de que Damián pudiera abrir la boca, Héctor le propinó una brutal patada en el estómago.

—¿Y tú qué te crees, basura? ¿Quién te dio el derecho de llamarlo «primo»?

El impacto arrojó a Esther al suelo, raspándole las palmas de las manos hasta hacerlas sangrar. Apretó los dientes con una furia asesina destellando en sus ojos, pero la reprimió de inmediato. Levantó la mirada y esbozó una sonrisa servil, rogando de nuevo:

—Fue mi culpa, lo siento. Señor Salazar, por favor, ¿podría llevarme al banquete mañana?

—¿Por qué habría de llevarte? —Damián le levantó la barbilla con la punta del zapato, observándola con una mezcla de aburrimiento y morbo. No se le escapó la chispa de odio que había brillado en los ojos de Esther, pero le daba exactamente igual. Había tanta gente que lo odiaba en este mundo; una más no haría ninguna diferencia.

Esther lo miró a los ojos, sintiendo que el aura letal del hombre casi la asfixiaba. Estaba temblando incontrolablemente, pero reunió el valor necesario para lanzar su última carta:

—Manuel Romano, el heredero del Grupo Romano, sigue ciegamente enamorado de mí. Si me lleva, puedo infiltrarme, convertirme en su espía y destruir a la familia Romano desde adentro.

El hombre no dijo una palabra, pareció sumirse en una profunda reflexión.

¡Funcionó! Esther exultó en silencio.

Desde la noche en que la habían sacado de la mansión de los Romano, descubrió algo espeluznante: Héctor Salazar, el hombre que creyó que la había salvado, era en realidad el verdadero padre del hijo que esperaba. Al principio creyó que el destino le sonreía, que su vida en la todopoderosa familia Salazar de Costa Serena estaba asegurada para siempre. Pero se equivocó de manera atroz. La familia Salazar no era un refugio, era un matadero. A Héctor no le importaba ni ella ni el bebé. Cuando sufrió un aborto espontáneo por «accidente», su vida se convirtió en un infierno constante de abusos y humillaciones.

Un día, escuchó a escondidas una conversación entre Héctor y Damián. Descubrió que su embarazo había sido orquestado por ellos desde el principio. Su plan era utilizar al bebé para absorber la fortuna de la familia Garza y destruir a los Romano. Pero cuando se reveló que ella no era la verdadera heredera Garza, se convirtió en una pieza inútil.

Capítulo 193 1

Capítulo 193 2

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