Entrar Via

La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 160

La reacción visceral de Zoe dejaba en evidencia lo que realmente le aterraba: que hubiera un miembro más en la familia disputando la herencia. Era una ambición barata y transparente que todos en la sala podían notar.

Yolanda, en cambio, procesó la situación con la mente fría. Su hija, Regina, era la única nieta legítima, criada bajo el apellido Guerrero. Aunque Eliana fuera la hija de Celina, a los ojos del mundo no dejaba de ser una extraña que apenas acababa de llegar. Además, habiendo crecido en quién sabe qué agujero, ¿cómo iba a poder compararse con la educación y los logros de Regina?

Con eso en mente, Yolanda decidió jugar el papel de la conciliadora educada.

—Vaya, así que eres la hija de nuestra querida Celina. Bienvenida a los Guerrero. Si ya estás aquí, eres familia. Eliana, ¿cierto? Como recién llegas a esta casa, me imagino que estarás muy desorientada. Tú y Regina tienen la misma edad. Si necesitas ayuda para encajar en nuestro círculo, o si hay algo que no entiendas, siéntete libre de preguntarle a mi hija.

Su tono estaba impregnado de una superioridad indulgente, como la de una reina apiadándose de una mendiga.

—Y si aún no tienes dónde quedarte, deja que Regina te consiga algo. Ella tiene excelentes contactos y recursos gracias a sus inversiones en el mundo del arte.

El discurso de Yolanda pareció suavizar el semblante de Don Octavio. Al notar esto, ella se felicitó internamente; había logrado quedar como la matriarca perfecta y compasiva.

Regina también aprovechó el momento. Se levantó con elegancia y le tendió su inmaculada mano a Eliana, esbozando una sonrisa ensayada:

—Eliana, me alegra mucho volver a verte. Desde la primera vez que coincidimos en la competencia sentí que teníamos una conexión especial. Nunca me imaginé que fuéramos primas. Si necesitas que te presente a las personas correctas o ayuda con algo, solo dime.

Su actitud irradiaba una innegable superioridad.

—Gracias —respondió Eliana con una leve inclinación de cabeza, con el rostro impasible.

Yolanda se irritó de inmediato. A sus ojos, Eliana era una malagradecida. Lo mínimo que esperaba era verla intimidada, nerviosa o desbordada por la gratitud, ya que estar entre personas de la élite de Valdemar era algo que ella jamás habría logrado por cuenta propia.

Pero ahí estaba, recién reconocida por la familia y dándose ínfulas de gran señora, tratándolas con indiferencia.

«Es una salvaje que creció en la calle», pensó Yolanda con desprecio. «Solo está usando esa fachada de superioridad para ocultar su profundo complejo de inferioridad».

Capítulo 160 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La doble vida de la esposa traicionada