—Aún recuerdo a Esther de pequeña. Era una muñequita, tan linda y llena de energía. En ese entonces yo vivía al lado de su casa y siempre iba a jugar con ella—. Mientras recordaba el pasado, Manuel observaba con atención la reacción de Ricardo.
Ricardo se había ido a estudiar al extranjero desde muy joven, perdiéndose el nacimiento de su hermana y sus primeros cinco años de vida. No fue hasta que sus padres fallecieron en un trágico accidente que tuvo que suspender sus estudios y regresar apresuradamente, dividiendo su tiempo entre el hospital y el funeral. Esa fue la primera vez que vio a su hermana en persona.
—Cuando regresé al país, Esther todavía estaba en el hospital. Por lo que vi, debió haber quedado traumatizada—, dijo Ricardo, con la voz cargada de ternura y dolor.
—¿Esther también iba en el auto cuando ocurrió el accidente?—
—Sí. Aunque nuestros padres lamentablemente perdieron la vida, por suerte ella no sufrió daños graves físicos, solo el shock emocional. Seguro fueron papá y mamá cuidándola desde el cielo—.
Al decir esto, Ricardo miró a Manuel con gratitud: —Durante todos estos años la has cuidado con una dedicación increíble, eres prácticamente como un hermano mayor para ella. Saber que la proteges me da mucha tranquilidad—.
Al escuchar eso, un escalofrío helado recorrió el pecho de Manuel. Por lo visto, Ricardo no tenía ni la menor idea de que Esther no era su hermana biológica.
Manuel fingió un tono de nostalgia y suspiró levemente: —Solo me da lástima que Esther no recuerde absolutamente nada de lo que pasó antes de los cinco años. Aunque pensándolo bien, tal vez sea mejor. Cuando éramos niños jugando, una vez le lastimé el pie por accidente y le quedó una cicatriz en la planta. Como no se acuerda de cómo se la hizo, se salvó; con lo vanidosa que es, si lo recordara, me lo echaría en cara toda la vida—.
Al escuchar eso, las pupilas de Ricardo se contrajeron ligeramente.
Algo no cuadraba. Manuel no era el tipo de persona que se pone melancólico y se sumerge en el pasado de la nada. Además, la dinámica entre ambos nunca había sido la de dos amigos recordando viejos tiempos con tanta emotividad.


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