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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 784

Mientras tanto, Sofía acababa de dormir a Bea.

La luz cálida iluminaba el rostro de la niña, haciendo que sus mejillas regordetas se vieran aún más adorables, como un durazno jugoso que soltaría néctar al tocarlo; se veía dulce y tierna.

La mirada de Sofía se suavizó.

Llevaba ya unos días en casa de los Santana, y había sido el tiempo que más había acompañado a Bea.

Lo único lamentable era que Maite y Esther no estaban allí; a veces se sentía un poco sola.

Sofía pensó para sus adentros que, cuando se estableciera en Santa Fe, definitivamente se traería a Maite y a Esther con ella.

Asintió para sí misma, pero de repente llamaron a la puerta.

*Toc, toc.*

El sonido no era fuerte, pero se notaba que quien tocaba usaba fuerza, por lo que sonaba algo sordo.

Sofía bajó la voz:

—¡La niña está dormida!

Caminó rápido hacia la puerta y, al abrirla, se quedó helada al ver quién era.

—¿Alfonso?

Ella, que solía ser calmada y fría, abrió los ojos con sorpresa.

¿Cómo es que Alfonso estaba aquí?

Parecía venir de un largo viaje, y tenía los ojos inyectados en sangre.

—¡Ah!

Antes de que Sofía pudiera reaccionar, un brazo grande la rodeó por los hombros y la atrajo hacia un abrazo.

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