Olivia apretó los dientes con furia, sin quitarle la vista de encima a Marcos.
Marcos frunció el ceño.
—Tú ya no ibas a quedarte a mi lado. Además…
Levantó el celular, mostrándolo con calma. En la pantalla se distinguía claramente una aplicación de grabadora.
—En el centro de investigación es bien sabido que está prohibido que los colegas se envuelvan en relaciones sentimentales. Voy a entregar estas grabaciones al comité. Tampoco te recomiendo seguir en tareas de investigación.
Su voz sonó impávida, sin pizca de compasión. A Marcos no le importó el asombro en los ojos de Olivia, ni que ella le mirara como si acabara de perderlo todo.
—¡Tú…! —exclamó Olivia, atragantándose de rabia.
—Por cierto, la familia Ardila sí es el principal accionista del Centro de Exploración Intergaláctica, pero… —Marcos hizo una pausa, clavando la mirada en ella—. Ya logré que la sede rechazara cualquier cooperación con los Ardila.
El tono indiferente de Marcos retumbó en los oídos de Olivia. Por un segundo, ella soltó una risa incrédula.
—Marcos, admito que eres un genio, y que desde joven te ganaste la fama. Pero, ¿de dónde sacas que una sola persona puede enfrentarse a todo un capital?
El rostro de Olivia se deformó por la rabia y la soberbia.
—Pues la sede ya aceptó mi propuesta —replicó Marcos tranquilo.
Levantó de nuevo el celular y en la pantalla apareció el correo de la sede confirmando lo que acababa de decir.
Para conseguirlo, Marcos había aceptado el reto de desarrollar cinco proyectos clave para el centro en los próximos cinco años, sin cobrar ni un peso.
—Parece que el talento sí puede ganarle al capital, ¿no crees?
Soltó una risa ligera, pero esa chispa se apagó de inmediato. Su mirada se volvió seria, casi cortante, mientras dictaba la sentencia final.
—Deberías revisar tu correo. La sede ya te envió el comunicado: estás expulsada del centro de investigación y no podrás entrar de ninguna manera, ni como visitante.
Olivia tambaleó, sintiendo cómo la vista se le nublaba.
El origen de sus sentimientos por Marcos se remontaba a una competencia de tecnología de hace años. Lo que la atrajo no fue solo la apariencia de Marcos, sino su temple tranquilo, ese aire de quien va siempre un paso adelante, su extraordinario talento en la ciencia. Ella, con toda su pasión por la investigación, quedó cautivada en cuanto lo vio.
Y aunque Olivia también era una mente brillante, al tener la ventaja de ser la heredera de los Ardila, logró convertirse en la asistente de Marcos. Creía que, estando tan cerca, con el tiempo conquistaría su corazón, igual que quien aprovecha la cercanía a la fuente para ser el primero en ver la luna reflejada en el agua.
Pero no importó cuánto se esforzara. Marcos nunca se dejó mover; siempre estuvo claro que su atención ya pertenecía a otra persona.
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Valiente Renacer de una Madre Soltera