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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 400

Petra no logró sacar nada bueno al visitar a Mónica. Descubrió que su huida de casa no provocó que su esposo la buscara ni la mimara; al contrario, terminó perdiendo el diez por ciento de sus acciones.

Ya se había peleado con Tadeo otra vez, y la discusión había sido fuerte.

Cuando Carolina regresó a la casa después del trabajo, lo primero que vio al entrar al comedor fue a su cuñada sentada ahí.

No tenía muchas ganas de saludarla, pero al pensar en su papá, decidió hacerlo, aunque sin mucho ánimo.

—Hola, cuñada.

Petra apenas levantó la vista, contestando con desgano.

Por dentro, Petra sentía un nudo de envidia. Le resultaba imposible calmar ese sentimiento de injusticia que la carcomía.

—Vaya, Carito, escuché que estás embarazada. Qué rápido, ¿eh? —soltó Petra, con una sonrisa que apenas disfrazaba su tono ácido.

Carolina no quiso seguirle el juego. Mientras menos conversara, menos problemas habría.

No pensaba dejar que nada arruinara su tranquilidad.

Entonces Petra se percató de que en la cocina le habían preparado una comida especial: platillos servidos en pequeños platos, puestos justo frente a Carolina. Era un menú exclusivo para embarazadas, preparado solo para ella.

No pudo evitar dejar salir su envidia:

—Carito, Mauro sí que te consiente, ¿eh? Cuando estuve esperando a Alexis nunca me trataron así.

Carolina tomó un poco de fideos con camarones y contestó con una sonrisa tranquila:

—Cuñada, el otro día leí sobre una señora que tuvo a su bebé a los cuarenta y ocho años. Si le echas ganas, todavía puedes darle a Alexis un hermanito o una hermanita. Así también te preparan platillos especiales de embarazada y ya no te quedas con la espinita.

La cara de Petra se puso tan verde que ni los celos de su hijo podían compararse.

Benjamín, desde el otro lado de la mesa, soltó un bufido.

—Oye, nuera, ¿acaso Tadeo te deja sin comer o qué?

Petra, temiendo meterse en más problemas, intentó recular:

—Ay, papá, no era para tanto, no quise decir eso.

—Pues si no lo quisiste decir, entonces mejor quédate callada —intervino Tadeo, ya harto.

Parecía que iban a empezar otra pelea. Mauro, con voz calmada, intervino:

—Las embarazadas no deben estar en ambientes tensos. Si quieren pelear, vayan arriba y terminen allá.

Tadeo dejó su tenedor y le lanzó a Petra una mirada dura.

—Ven, sube conmigo.

Petra, como si fuera una esposa regañada, se levantó y lo siguió.

Carolina negó con la cabeza. Su cuñada estaba exagerando demasiado.

Si seguía así, iba a terminar desmoronando la familia por completo.

Subieron las escaleras y, apenas habían pasado unos minutos, se escuchó un alboroto.

...

Capítulo 400 1

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