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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 473

Lucas llevó a Natalia de regreso a la ciudad donde vivía su familia.

Apenas cruzó la puerta de la casa, Natalia corrió directo a los brazos de su abuelo.

Baltazar, aún medio sorprendido, la abrazó con fuerza.

—¿Qué pasa, Natalia? ¿Te hicieron algo allá afuera?

Nadie en la familia sabía realmente lo que Natalia había vivido.

Ese día, por el regreso de Natalia, toda la familia se reunió en la casa.

Natalia se sentó junto a su abuelo, pegada a él con cariño. De repente, notó que el abuelo ya se veía mucho mayor; estaba en esa etapa en la que, en cualquier momento, podría dejarlos. Después de ese viaje entre la vida y la muerte, Natalia sentía a su familia más valiosa que nunca.

Delfina, por otra parte, seguía algo molesta. Pensaba que su sobrina siempre causaba un alboroto enorme cada vez que volvía a casa.

Sin embargo, Natalia le pasó un ala de pollo a Delfina, poniéndola directamente en su plato.

Delfina miró el trozo de pollo en su tazón, sorprendida. Alzó la vista y se topó con los ojos brillantes de la chica. Abrió la boca, queriendo decir algo.

—Tía, come más, últimamente te has adelgazado mucho.

Delfina se sonrojó y se sintió un poco apenada. Sin decir mucho, tomó una camarón y lo puso en el plato de Natalia.

—Tú también come, ¿eh? ¿Cómo es que después de viajar volviste tan flaca?

El malestar de antes se disipó en ese pequeño y sencillo intercambio. Baltazar, al ver la escena, sonrió satisfecho. Así debía ser una familia.

Orlando, el que mejor conocía a su hermanita en toda la casa, notó el cambio en ella. Decidió buscarla después de la cena y fue a tocar la puerta de la habitación de Natalia.

—¿Puedo pasar a platicar contigo un rato, hermanita?

Natalia le dio unas palmadas al espacio libre en el sofá.

—Claro que sí, pasa.

Orlando se sentó, dejando la puerta entreabierta; aunque era su hermano mayor, siempre cuidaba el respeto.

—Natalia, ¿te pasó algo en el viaje?

Natalia bajó la mirada y empezó a contarle todo, con palabras tranquilas y pausadas.

Orlando escuchó atento. En su expresión asomó una mezcla de ternura y orgullo. Sentía que su hermana había madurado de la noche a la mañana.

—Ya pasó. Lo importante es que estás de vuelta. No te preocupes, todos aquí estamos bien, tu familia siempre va a estar para ti.

Natalia le sonrió.

—Lo sé, hermano.

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