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El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 369

Carolina, para su sorpresa, sintió que se quitaba un peso de encima.

—Amor, no te desesperes. Mejor dejemos que las cosas fluyan, ¿sí?

Mauro asintió, aunque sabía que en el fondo sí estaba algo inquieto.

Ese día, Joel lo había provocado a propósito: cuando nazca tu hija, tú ya andarás dando la vuelta a los sesenta… Mauro se quedó molesto dos días y ni le dirigió la palabra.

Ahora tenía treinta y cuatro, y aunque se apresurara, lo más pronto que podría tener hijos sería a los treinta y cinco o treinta y seis. Si su hija llegaba a los veinticuatro, él ya estaría rozando los sesenta.

A Mauro le cruzó por la cabeza una duda incómoda: ¿y si su hija pensaba que era demasiado viejo?

Por primera vez, Mauro sintió una ansiedad que no conocía.

Joel, después de encender la mecha, se desentendió del asunto.

Eso sí, durante tres días seguidos, Mauro no paró de mandarle mensajes “preocupados”.

[Enlace: Los trescientos sesenta y cinco beneficios de tener un hijo varón.]

[#RecibiendoHijosPorMontones#]

[#BarrigaRedondaBarrigaPuntiagudaNoSiempreSirve#]

Joel borró y bloqueó todos los mensajes sin siquiera abrirlos. No iba a caer en su juego.

Mónica y Carolina ni enteradas de la guerra absurda entre esos dos inmaduros.

...

Al día siguiente, Carolina asistió a una audiencia representando a la víctima.

El acusado, por su parte, se mostraba impasible.

Después de una defensa intensa en la corte, Carolina volvió a pensar en lo difícil que era criar a una hija. Una niña requería el doble de esfuerzo que un hijo. No solo había que enseñarle el valor propio desde pequeña, sino también darle suficiente cariño para que, ya de grande, no se dejara engañar por cualquiera que le guiñara el ojo.

—Señora Duarte, ahora toca esperar el resultado de la primera instancia.

—Gracias, abogada Carolina. ¿Cree que tengamos muchas posibilidades de ganar?

Carolina sonrió.

—Depende de la interpretación del juez. Ya entregamos todas las pruebas que teníamos, y ese video nos favorece bastante.

—Trate de estar tranquila. Puede ir a pasear con su hija, despejarse un poco. Pase lo que pase, lo más importante es que ella logre salir adelante.

La clienta se secó las lágrimas.

—Sí, lo haremos. Muchas gracias a usted y a la abogada Gisela.

...

Carolina entrecerró los ojos y, casi sin pensarlo, tomó una foto con su celular.

[Amor, ¿puedes averiguar quién es este tipo?]

No tardó mucho para que Mauro la llamara.

—¿Quién es ese? ¿Por qué lo investigas? ¿Te está molestando?

Su tono era tan impaciente y celoso que Carolina no pudo evitar reír.

—¿Qué tienes en la cabeza? Es por un caso, nada más. Si no puedes ayudarme, le pido el favor a alguien más —le contestó, picándole el orgullo.

A los hombres no les gusta perder.

—¡Claro que puedo! No le pidas favores a nadie, amor. Para esas cosas, búscame siempre a mí.

Carolina sonrió.

—Eso quiero ver.

...

Justo se cumplía un mes desde la última audiencia cuando llegó la sentencia del juez. El resultado dejó a Carolina satisfecha.

En casos de abuso bajo efectos del alcohol, a veces era difícil probar si la voluntad de la víctima había sido vulnerada, porque la mayoría de las mujeres quedaban tan ebrias que ni fuerza tenían para oponerse. Pero esta vez, las cámaras jugaron a su favor.

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