Primera mirada.
A Carolina se le detuvo el corazón por un instante.
¿Cómo que fue amor a primera vista?
Entre la familia Loza y la familia Sanabria, cuando la abuela vivía, solían frecuentarse bastante.
En ese entonces, todos eran unos niños, nadie se atrevía a mencionar nada sobre un compromiso.
La mayoría de las veces, Pablo llevaba a Zoe Sanabria cuando visitaba a la familia Loza.
Carolina, en esos encuentros, sólo parecía estar de sobra.
En sus recuerdos más lejanos, la primera vez que vio a Mauro fue en el funeral de la señora Violeta.
La señora Violeta, que ahora debía considerarse su suegra.
Solo de pensarlo, a Carolina le daba cierta vergüenza.
—¿Cómo que fue amor a primera vista? Cuando nos conocimos, yo tenía apenas trece años.
Después de esa pregunta, Mauro ya no respondió.
—Ya es tarde, amor, vámonos a casa. Ya deberíamos estar dormidos.
Carolina: ……
La evasiva de Mauro era más que obvia.
Pero ella bien sabía que, si él no quería hablar, no le sacaría ni una sola palabra.
...
Camila miró al hombre frente a ella y sonrió:
—Fausto, cuánto tiempo sin verte.
Fausto esbozó una leve sonrisa.
—Señora Camila, la última vez que nos vimos fue cuando falleció mi abuelo. Las flores que envió usted, mi papá y yo las recibimos.
Camila soltó una pequeña risa.
—Mis condolencias. La verdad, no imaginé que fueras primo de Carito.
—Las vueltas del destino son bien curiosas —dijo Fausto, cambiando el tono—. Esta vez, mi papá me pidió que te entregara un regalo por la boda. Señora Camila, felicidades por tu matrimonio.
Cada vez que Camila se casaba de nuevo, Federico le enviaba algún obsequio.
Camila aceptó el regalo con una sonrisa.
—Gracias.
—¿Y la boda de Moni? ¿Fuiste? —preguntó Camila.
La mirada de Fausto se volvió profunda.
—Solo llevé un regalo. Señora Camila, no fui a verla. No te preocupes, no pienso entrometerme en su vida.
Camila suspiró.
—Mi hija es muy terca, la verdad ni hacía falta el regalo. Si se entera que pasaste, seguro se queda pensándolo un buen rato.
—Su esposo la trata muy bien, estoy tranquila. Fausto, ¿tú no tienes planes de casarte?
Fausto forzó una sonrisa.
—No creo que me case.
Camila no insistió más.
Conocía bien a su ex hijastro. Tal vez alguna vez se sintió atraído por su hija, pero nunca fue amor de verdad.
Camila no quería que su hija repitiera sus propios errores.
El celular de Carolina cayó pesadamente al suelo. Sintió cómo la sangre se le helaba.
Mauro notó de inmediato el cambio y la miró con preocupación.
—¿Qué pasó?
Carolina tenía los ojos enrojecidos.
—Llévame a la oficina, por favor.
...
Hugo veía a su aprendiz, que estaba completamente devastada, y le dolía.
—No fue tu culpa, Carito. Regina no se quitó la vida por ti. No te martirices.
—El hijo de Regina no lo logró, falleció. Esa noche, Regina fue al hospital donde le dejaron en estado vegetal y se lanzó del edificio.
—Las autoridades quieren tapar el asunto. Si no, esto se les viene abajo a todos.
Carolina se levantó de golpe.
—¿Todavía quieren ocultarlo? Si ese tal Omar y su gente no hubieran hecho prácticas ilegales, Alberto no estaría en estado vegetal.
—¡Esos desgraciados solo buscan dinero! ¡No hacía falta operar y aun así obligaron a la familia a hacer una cirugía en una clínica sin condiciones!
—Jefe, yo voy a buscar justicia por Regina.
Ambos clientes ya no estaban en este mundo. Carolina no podía aceptar esa realidad.
—Carolina, hacer escándalo no te conviene. Solo eres abogada. No podemos dejar que nuestras emociones se metan tanto en los casos.
Carolina se limpió las lágrimas.
—¿Y entonces? ¿Así nada más va a quedar esto?
Hugo soltó un suspiro.

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