Entrar Via

El Tío que Robó Mi Corazón romance Capítulo 305

Lástima que en este mundo no existe la medicina para el arrepentimiento.

Después de regresar al país, Carolina y Mauro se llenaron de pendientes. El trabajo acumulado los tuvo ocupados dos semanas completas antes de poder poner todo en orden.

Había pasado un mes desde la última vez que Carolina volvió a la casa de la familia, así que ya no podía seguir posponiendo la visita.

Apenas entró por la puerta, fue recibida por la sonrisa satisfecha de Petra, su cuñada, que la miró con aire triunfal.

Carolina levantó ligeramente las cejas, preguntándose qué se traía entre manos Petra.

La respuesta no tardó en salir a la luz.

Durante la comida, Petra ya no pudo contener su entusiasmo.

—Papá, en la familia tenemos una buena noticia —aventó, llena de emoción.

Benjamín Loza soltó un suspiro.

—Si es una buena noticia, dilo de una vez —comentó, fastidiado por la costumbre de su nuera de hacer tanto alboroto.

A Petra no le afectó para nada la actitud del señor. Su sonrisa seguía brillando de oreja a oreja.

—¡Alexis ni siquiera sabe esto todavía! —exclamó, mirando a su hijo con expectación—. Alexis, hoy Marisol me llamó. Me contó que últimamente ha tenido poco apetito. Me puse a hacer cuentas y recordé que el mes pasado fuiste a verla, ¿no? Así que la convencí de que pidiera una cita con el médico. —Hizo una pausa dramática, saboreando el momento—. Y bueno, Marisol me acaba de decir que está embarazada de cuatro semanas.

Por un instante, Alexis se quedó en blanco, como si no lograra digerir la noticia.

¿Marisol embarazada?

¿Él iba a ser papá?

—¡Alexis, te quedaste en shock de la felicidad! —dijo Petra, incapaz de ocultar su alegría.

Tadeo Loza, el esposo de Petra, también se sorprendió. Su esposa no le había contado nada.

—¡Eso sí que es una buena noticia! —exclamó, sonriente.

Mauro, mientras tanto, seguía comiendo despacio, con una expresión tan neutral que era imposible saber qué pensaba.

—Sí, es algo bueno —comentó sin mucha emoción.

Pero no mencionó ni una palabra acerca de que Marisol pudiera regresar.

Benjamín empezó a sonreír con más sinceridad.

Como Mauro no reaccionó, Petra volteó hacia Carolina.

—Carito, tú sabes que siempre te he tratado bien. ¿No te duele ver a mi hija pasar por esto? Pronto serás mamá también, deberíamos apoyarnos entre mujeres, ¿no crees?

Mauro dejó el tenedor sobre la mesa y miró directamente al señor Benjamín.

—Papá, cada vez la comida aquí sabe peor. Mejor me retiro. Si mi cuñada insiste, yo no puedo impedirlo… Pero si Alexis va a irse con Marisol, entonces que le cambien de puesto. La familia es importante, así que se puede ir a trabajar al nivel más bajo del grupo, a ver si así le queda tiempo para todo.

¿Rebajarlo de director de una filial a empleado de base? ¿A su propio hijo, el nieto mayor de la familia Loza? ¡Injusto!

La atmósfera en el comedor se volvió aún más tensa.

Alexis sintió una humillación indescriptible.

Jamás había odiado tanto su propio puesto de director de una filial como en ese momento.

Si tan solo tuviera acciones, si pudiera estar al mismo nivel que Mauro… tal vez entonces sí tendría voz y voto en la familia.

Benjamín observó a su nieto, notando el brillo cambiante en su mirada. Por un segundo, percibió una chispa de ambición oculta.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Tío que Robó Mi Corazón