Durante varios minutos permaneció en el mismo lugar, observando aquellas puertas como si pudiera conseguir que se abrieran únicamente por no apartar la mirada, aunque poco a poco comenzó a entender que ya no había ninguna orden que pudiera dar, ningún vehículo que perseguir ni un hombre al que pudiera obligar a responder, porque todo lo que ocurría con Victoria y el bebé estaba ahora en manos de médicos a quienes no serviría de nada presionar.
Aquella impotencia resultaba mucho más difícil de soportar que cualquier persecución.
—Papá.
La voz de Camille consiguió hacerlo girar y Adrián encontró a la niña acercándose de la mano de Mathis, acompañados por uno de sus hombres después de que ambos hubieran sido revisados y confirmaran que no tenían lesiones de gravedad.
Adrián se agachó para recibirlos y Camille se aferró inmediatamente a su cuello.
—¿Mamá está bien?
Él habría querido responder que sí sin pensarlo, pero después de todo lo ocurrido sabía que prometer aquello que todavía desconocía solo conseguiría darles una seguridad falsa.
—Los médicos la están revisando para asegurarse de que ella y el bebé estén bien, y cuando sepan algo van a venir a decírnoslo.
Mathis miró hacia las puertas.
—¿Se va a quedar aquí?
—Todavía no lo sabemos, cariño.
El niño guardó silencio antes de acercarse más y Adrián terminó sentándose con ambos a su lado, permitiendo que Camille mantuviera la cabeza apoyada contra su brazo mientras Mathis sujetaba una de sus manos.
Pocos minutos después escucharon movimiento en el pasillo y Eduardo apareció acompañado por un paramédico, mirando alrededor con nerviosismo hasta que reconoció a alguien que corría hacia él desde el otro extremo.
—¡Mamá!
Clara llegó prácticamente sin detenerse y se arrodilló antes de que Eduardo alcanzara a terminar de correr, abrazándolo con una fuerza que hizo que el pequeño comenzara a llorar de una forma que no había hecho desde que lo encontraron.
—Pensé que no iba a encontrarte —repitió Clara mientras le besaba el cabello—. Pensé que te habían llevado lejos.
Eduardo se aferró a ella.
—La señora Victoria no dejó que el señor malo me hiciera nada.
Clara levantó la vista hacia Adrián y después hacia las puertas de urgencias.
—¿Dónde está Victoria?
—La están revisando.
La expresión de Clara cambió.
—¿Por el accidente?
Adrián asintió y ella abrazó de nuevo a su hijo, aunque esta vez sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Cuando pueda verla quiero agradecerle.
Eduardo levantó la cabeza.
—Ella dijo que vendrias por mí.
Clara cerró los ojos mientras volvía a estrecharlo.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....