—Entonces mañana empezamos por volver a casa.
Victoria había pronunciado aquellas palabras con una seguridad que no sentía completamente, porque la idea de regresar a la mansión significaba volver al lugar donde los niños habían sido arrancados de aquello que hasta entonces consideraban seguro, pero también sabía que evitarlo indefinidamente solo conseguiría convertir la casa en otro espacio que Daniel les hubiera quitado.
A la mañana siguiente, después de una última valoración, el médico confirmó que las contracciones habían cedido y que el bebé continuaba estable, aunque dejó indicaciones claras sobre reposo relativo, seguimiento estrecho y la necesidad de regresar al hospital ante cualquier cambio.
Adrián escuchó cada instrucción con tanta atención que Victoria terminó mirándolo con una mezcla de cariño y resignación.
—No necesitas memorizar hasta la respiración del médico.
—Ya la memoricé.
—Eso no me tranquiliza.
—A mí sí.
Victoria sonrió mientras él ayudaba a guardar algunas de sus cosas y, aunque podía reconocer todavía al hombre obsesionado con protegerla detrás de cada gesto, también veía la diferencia más importante: Adrián preguntaba antes de hacer, escuchaba las indicaciones y no estaba intentando convertir el miedo en una orden.
Camille y Mathis llegaron acompañados por Regina para llevarla a casa, y la niña se acercó inmediatamente a comprobar que Victoria podía caminar.
—¿Seguro que ya puede salir?
—El médico dijo que sí —respondió Adrián—, pero vamos a ir despacio.
Mathis miró a su madre.
—¿Y el bebé también sale?
Victoria se rio suavemente.
—El bebé viene conmigo a donde yo vaya por un buen rato todavía.
Aquella explicación pareció tranquilizarlo y el niño tomó su mano mientras avanzaban por el corredor. El regreso a la mansión fue más silencioso de lo habitual y Victoria notó el cambio en sus hijos apenas el vehículo cruzó la entrada, porque Camille dejó de hablar y Mathis se acercó más a ella cuando reconoció el lugar donde había comenzado el ataque.
Adrián también lo vio.
No intentó animarlos ni decirles que allí ya estaban seguros, sino que descendió primero y esperó a que ellos decidieran cuándo hacerlo.
—¿Podemos dormir con ustedes? —preguntó Camille antes siquiera de entrar.
Victoria intercambió una mirada con Adrián.
—Esta noche sí.
—¿Y mañana?
Adrián se agachó frente a ella.
—Mañana vemos cómo te sientes.
Camille aceptó aquella respuesta y entró sujetando la mano de Victoria, mientras Mathis caminaba del otro lado y Regina los seguía a poca distancia.
Dentro de la casa todavía quedaban señales menores de las reparaciones realizadas después del ataque, y aunque el personal había intentado recuperar la normalidad, ninguno de ellos podía fingir que se trataba del mismo lugar que habían dejado.
Victoria se detuvo unos segundos en el corredor.
Adrián se acercó sin tocarla hasta que ella misma buscó su mano.
—Va a costar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....