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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 429

Mientras Fernanda hacía aquella pregunta al otro lado de la ciudad, Adrián acababa de recibir autorización para entrar a la habitación donde Victoria permanecería en observación durante las siguientes horas, aunque antes de cruzar la puerta necesitó quedarse unos segundos quieto, intentando dejar afuera parte del miedo que llevaba acumulado desde que la vio desaparecer dentro de urgencias.

Victoria estaba recostada con varios monitores a su alrededor y una mano apoyada sobre el vientre, de modo que cuando lo vio entrar intentó incorporarse hasta que él se acercó y evitó que hiciera un esfuerzo innecesario.

—Antes de que preguntes, estoy bien.

Adrián acercó una silla hasta la cama.

—Eso lo decide el médico y no pienso negociar esa parte contigo.

La respuesta consiguió arrancarle una sonrisa cansada.

—¿Los niños?

—Camille y Mathis están conmigo, Eduardo ya está con Clara y los tres fueron revisados; tienen algunos golpes menores, pero nada que preocupe físicamente.

Victoria cerró los ojos unos segundos y el alivio se reflejó en su rostro.

—¿Y emocionalmente?

Aquella pregunta hizo que Adrián guardara silencio un poco más.

—Ahí vamos a necesitar tiempo.

Le contó que Camille se sobresaltaba con cualquier voz fuerte, que Mathis no quería quedarse lejos de él y que Eduardo había llorado apenas vio a Clara, como si hasta entonces se hubiera permitido entender que ya estaba a salvo.

Victoria apretó sus dedos.

—Tenemos que conseguirles ayuda.

—Ya lo pensé.

Antes de que pudieran continuar, el médico entró acompañado por una enfermera y explicó que las contracciones habían disminuido después de las primeras medidas, que el latido fetal se mantenía dentro de parámetros tranquilizadores y que, por el momento, no existían señales que indicaran una pérdida inmediata, aunque el golpe y el estrés obligaban a mantener vigilancia.

Victoria soltó lentamente el aire que llevaba conteniendo.

—Entonces el bebé está bien.

—En este momento está estable —aclaró el médico—, pero necesitamos observar cómo evoluciona usted durante las próximas horas antes de hablar de alta o de considerar que el riesgo disminuyó completamente.

Adrián hizo varias preguntas sobre señales de alarma, estudios pendientes y cuánto tiempo pensaban mantenerla ingresada, pero lo hizo sin interrumpir ni intentar imponer ninguna decisión, algo que Victoria observó en silencio hasta que volvieron a quedarse solos.

—Estás intentando no asustarme con todo lo que estás pensando.

Adrián bajó la mirada hacia sus manos entrelazadas.

—Estoy intentando no asustarte con todo lo que estoy pensando yo.

Victoria acarició sus dedos con el pulgar.

—Ven más cerca.

Él obedeció y terminó inclinándose hasta apoyar la frente contra la mano de ella, permitiéndose unos segundos en los que ya no necesitaba parecer el hombre capaz de solucionar cualquier problema.

—Pensé que te había perdido —admitió finalmente—, y después pensé que iba a encontrarte demasiado tarde para evitar que él te hiciera algo que no pudieras soportar.

Victoria sintió que el recuerdo de Daniel acercándose a ella regresaba con demasiada claridad, aunque no estaba preparada para hablar todavía de todo lo ocurrido.

Adrián notó el cambio en su expresión.

—No tienes que contarme nada ahora.

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