Mientras varios agentes descendían con rapidez, terminando de convertir el lugar en un cerco del que Daniel ya no tenía forma alguna de escapar.
Victoria notó el cambio en su expresión apenas comprendió que aquellos hombres no llegaban solos, porque además de la policía, los hombres de Adrián continuaban distribuidos alrededor, manteniendo suficiente distancia para no provocar una reacción mientras ella permaneciera junto a Daniel y el arma siguiera en sus manos.
—Baja el arma y sepárate de ella —ordenó uno de los agentes desde varios metros de distancia—. No tienes salida.
Daniel recorrió con la mirada las patrullas, los accesos bloqueados y a los hombres que lo rodeaban, como si todavía intentara descubrir algún espacio por donde escapar, aunque Victoria sintió cómo el agarre sobre su brazo empezaba a perder fuerza conforme la realidad se imponía sobre todo aquello que llevaba horas intentando controlar.
A pocos metros, Adrián permanecía completamente concentrado en ella y Victoria supo que acercarse era probablemente lo único que deseaba hacer, pero también entendió el enorme esfuerzo que estaba realizando para no provocar a Daniel mientras todavía tuviera un arma.
—Todo esto pudo ser diferente —murmuró Daniel, volviendo la mirada hacia Victoria.
Ella no quiso discutir ni recordarle cuántas oportunidades había tenido para detenerse, porque lo único que importaba en ese momento era conseguir que aquello terminara sin que nadie saliera lastimado.
—Todavía puedes evitar que empeore, así que baja el arma y termina con esto.
Daniel la observó durante unos segundos en los que pareció debatirse entre aquello que todavía quería creer y lo que tenía delante, hasta que finalmente bajó el brazo y permitió que el arma cayera sobre el pavimento.
Los agentes avanzaron enseguida y Victoria apenas alcanzó a apartarse antes de que Daniel fuera reducido contra uno de los vehículos y esposado, mientras Adrián cruzaba finalmente la distancia que los separaba y la envolvía con los brazos de una manera que hizo desaparecer durante unos instantes todo el ruido alrededor.
Victoria se aferró a él y apoyó el rostro contra su pecho, sintiendo cómo la tensión que había mantenido durante horas comenzaba a abandonarla de una forma que casi le quitó las fuerzas.
—Te encontré —murmuró Adrián junto a su cabello, con una voz mucho menos firme que la que había utilizado hasta entonces.
Victoria cerró los ojos.
—Sabía que ibas a hacerlo.
Adrián se separó apenas lo necesario para observarla, comprobar su rostro y buscar alguna señal de que estuviera herida, aunque antes de poder preguntarle algo escucharon voces provenientes del vehículo accidentado.
Camille fue la primera en correr hacia ellos seguida inmediatamente por Mathis y, unos pasos detrás, Eduardo, quien todavía tenía los ojos enrojecidos y parecía mirar alrededor intentando entender si realmente todo había terminado.
—¡Papá!
Adrián apenas tuvo tiempo de agacharse antes de que Camille y Mathis se lanzaran contra él, y durante los siguientes segundos ambos intentaron hablar al mismo tiempo, mezclando lágrimas con explicaciones sobre la ventana, el automóvil y la manera en que habían terminado escondidos en el vehículo de Daniel.
—Ya están conmigo —les aseguró Adrián mientras los sostenía—. Nadie va a llevárselos otra vez.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....