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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 423

No necesitó distinguir completamente su rostro para saber que era Adrián, porque reconocería aquella manera de avanzar incluso a la distancia, pero junto con el alivio apareció otra preocupación cuando descubrió que él no estaba solo, ya que varios de sus hombres comenzaban a distribuirse alrededor sin acercarse demasiado, utilizando los recursos que tenian disponibles para cerrar cualquier posibilidad de que Daniel pudiera escapar. Victoria entendió enseguida que aquello no era un impulso desesperado de Adrián, sino parte de un operativo que se había formándo alrededor de ellos sin que Daniel lo notara. Él también terminó dándose cuenta.

Su mirada recorrió rápidamente los alrededores y la mano que segundos antes había extendido hacia Victoria regresó hacia el arma.

—Así que finalmente llegaste.

Adrián siguió avanzando unos metros antes de detenerse a una distancia prudente, aunque su atención apenas pasó por Daniel antes de concentrarse en Victoria, recorriendo su rostro, la sangre que había quedado en su ropa después del accidente y la mano que mantenía cerca del vientre.

—¿Estás herida?

Victoria negó mientras intentaba no mirar demasiado hacia el vehículo accidentado.

—Los niños están ahí, están conscientes, pero necesitan que alguien los revise.

Adrián desvió la vista apenas lo suficiente para localizar el automóvil y, aunque desde donde estaba no alcanzaba a verlos con claridad, uno de sus hombres entendió la indicación silenciosa y comenzó a desplazarse hacia ese lado sin abandonar la cobertura.

Daniel advirtió el movimiento.

—Que nadie se acerque.

La orden consiguió que todos se detuvieran y Adrián volvió a mirarlo.

—No tienes ninguna salida, así que deja el arma y permite que saquen a los niños.

Daniel soltó una risa que no tenía nada de humor.

—Sigues entrando en todas partes creyendo que puedes dar órdenes.

Victoria notó cómo Adrián apretaba la mandíbula, aunque no respondió con la provocación que Daniel parecía esperar.

—No estoy aquí para discutir contigo, estoy aquí para sacar a mi esposa y a los niños de esto.

La palabra esposa produjo el efecto que Victoria temía y Daniel giró hacia ella.

—¿Escuchaste? Ni siquiera necesita preguntarte qué quieres porque sigue hablando como si fueras algo que le pertenece.

—No hagas esto —respondió Victoria antes de que Adrián pudiera intervenir—. Hace un momento estabas dispuesto a escucharme y dijiste que todavía existía una forma de salir de aquí, así que no cambies todo únicamente porque él apareció.

Daniel la observó con desconfianza.

—Él siempre cambia todo.

—Solo si tú permites que lo haga.

Adrián entendió lo que Victoria estaba intentando y permaneció donde estaba, aunque ver la mano de Daniel todavía cerca de ella hacía que conservar aquella calma le costara mucho más de lo que demostraba. A pocos metros, uno de sus hombres había conseguido acercarse un poco más al vehículo y Victoria alcanzó a distinguir movimiento en el interior, probablemente Camille intentando ver lo que estaba ocurriendo, pero nadie abrió todavía las puertas porque Daniel seguía demasiado pendiente de cualquier desplazamiento.

—Suéltala —pidió Adrián con una voz controlada—. Después hablamos de lo que quieras.

Daniel negó.

—No tenemos nada de qué hablar.

—Entonces mejor, porque eso significa que puedes dejarla ir sin perder más tiempo.

Victoria vio cómo el arma volvía a subir ligeramente y sintió que todo el esfuerzo de los últimos minutos podía derrumbarse en un instante.

—Daniel, mírame.

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