Victoria sintió que aquellas palabras eran distintas a todo lo que Daniel había dicho hasta ese momento, porque ya no estaba intentando asustarla para conseguir obediencia ni utilizando a los niños como una amenaza para obligarla a escucharlo, sino que parecía haber llegado a una conclusión que para él resultaba completamente razonable y que podía terminar con ambos muertos si ella no encontraba la manera de romper aquella certeza antes de que las sirenas terminaran de alcanzarlos.
La sangre que bajaba desde la frente de Daniel, el arma que todavía sostenía y la manera en que observaba alrededor como si ya no buscara una salida le confirmaron que enfrentarlo directamente podía ser un error, porque cuanto más acorralado se sintiera, más probable sería que cumpliera aquello que acababa de decir, de modo que Victoria entendió que necesitaba ofrecerle algo mucho más poderoso que una oportunidad de escapar.
Tenía que ofrecerle exactamente lo que Daniel llevaba meses esperando escuchar.
Victoria dejó de intentar liberar el brazo y obligó a su cuerpo a relajarse, aunque una de sus manos permaneció cerca del vientre en un gesto casi inconsciente mientras pensaba en el bebé, en los niños que habían quedado dentro del vehículo accidentado y en Adrián, quien tenía que estar en algún punto detrás de aquellas sirenas que cada vez sonaban más cerca.
—Espera, porque si realmente estás convencido de que todo esto lo hiciste para estar conmigo, al menos dame la oportunidad de entender lo que estás diciendo antes de decidir que la única opción que nos queda es morir juntos.
Daniel la observó con desconcierto y su agarre perdió algo de fuerza.
—Llevo meses intentando que lo entiendas.
—Y yo llevo meses peleando contigo antes de escucharte de la manera que tú querías, así que tal vez este no sea el momento de decidir que ya no existe ninguna posibilidad.
Pronunciar aquellas palabras le revolvió el estómago, pero Victoria sostuvo su mirada porque no podía permitirse mostrar el rechazo que sentía mientras el arma continuara tan cerca y los niños permanecieran a pocos metros de ellos.
Daniel pareció analizarla como si temiera que se tratara de otra estrategia para escapar.
—¿Ahora quieres escucharme?
—Quiero entender qué esperas que haga, porque me estás diciendo que nosotros deberíamos morir cuando hace unos minutos todavía asegurabas que querías una vida conmigo, y las dos cosas no pueden existir al mismo tiempo.
La lógica pareció atravesar parte de la desesperación que dominaba a Daniel, quien bajó el arma apenas unos centímetros mientras Victoria notaba el cambio sin cometer el error de mirar directamente hacia ella.
Todavía no era suficiente y lo sabía, porque necesitaba que dejara de verla como alguien que podía huir en cuanto apareciera una oportunidad.
—No necesito que me apuntes para escucharte, Daniel, porque si de verdad quieres demostrarme que todo lo que dices tiene algún sentido, tienes que dejar de tratarme como si fuera a salir corriendo en cuanto me sueltes.
—Lo has hecho antes.
—Porque siempre terminamos peleando, pero ahora tus hombres se fueron, la policía viene hacia nosotros y los niños están dentro de ese vehículo, así que puedes seguir amenazándome hasta que todo termine peor o puedes demostrarme que realmente existe ese futuro del que llevas tanto tiempo hablándome.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....