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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 417

Victoria sintió que aquellas palabras no buscaban únicamente herirla, sino arrancarle la seguridad de que Adrián seguía buscándola, y aunque durante un instante el miedo intentó instalarse donde Daniel quería, se negó a regalarle ese triunfo.

—Puedes repetírtelo todas las veces que quieras, Daniel, pero eso no va a convertirlo en verdad.

Él mantuvo las manos sobre sus brazos mientras la observaba con una frustración que parecía crecer cada vez que Victoria se negaba a encajar en la versión de los hechos que él había construido.

—Sigues defendiéndolo incluso ahora, cuando todo terminó llevándote hasta aquí.

—No confundas lo que tú hiciste con una decisión de Adrián.

Daniel intentó acercarla nuevamente y Victoria apoyó ambas manos contra su pecho para mantenerlo lejos, moviéndose lo suficiente para impedir que la arrinconara otra vez contra la mesa.

—No vuelvas a acercarte así.

—No tienes que reaccionar como si fuera a lastimarte.

—Entonces deja de darme razones para pensar que necesito defenderme.

La respuesta endureció su expresión y, cuando levantó una mano hacia el rostro de Victoria, ella la apartó antes de que pudiera tocarla.

—Te dije que no me tocaras.

—Hace unos minutos eras capaz de escucharme.

Victoria lo miró con incredulidad.

—Te escuché porque tenía a los niños detrás de mí y sabía perfectamente lo que eras capaz de hacer si sentías que perdías el control.

Daniel frunció el ceño.

—No iba a hacerles nada mientras tú cooperaras.

Aquella frase consiguió que la rabia sustituyera parte del miedo.

—¿De verdad no escuchas lo que acabas de decir? Los estás utilizando para obligarme a hacer lo que quieres y aun así sigues convencido de que el problema somos los demás.

Daniel alcanzó a sujetarle una muñeca cuando ella intentó apartarse y Victoria tiró del brazo para liberarse, cuidando sus movimientos porque una caída era lo último que podía permitirse.

—Deja de convertir todo en algo peor de lo que es.

—Suéltame y quizá puedas empezar a demostrar que no lo es.

Detrás de la puerta se escuchó la voz apagada de Camille y Victoria giró instintivamente hacia el sonido, lo que consiguió que la preocupación regresara con más fuerza.

—Déjame volver con ellos.

Daniel no respondió enseguida.

—Todo termina girando alrededor de los niños o de Adrián porque nunca quieres hablar realmente de nosotros.

Victoria dejó de intentar soltarse durante un momento y lo miró directamente.

—Porque no existe un nosotros.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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