La certeza hizo que retrocediera hasta sentir el borde de la mesa detrás de ella, aunque procuró no mostrar un miedo que Daniel pudiera convertir en otra excusa para demostrarle que no tenía razones para temerle.
—Daniel, ya te escuché y creo que es suficiente por ahora, así que quiero volver con los niños.
Él negó lentamente mientras reducía la distancia.
—Siempre haces esto cuando empezamos a llegar a algo real, porque dejas que Adrián aparezca incluso cuando no está presente.
—Adrián no tiene nada que ver con que yo quiera estar con mis hijos.
—Son nuestros mayores obstáculos, Victoria, porque él consiguió que construyeras toda una vida alrededor de la idea de que le perteneces.
Aquella frase consiguió que ella frunciera el ceño.
—Yo no le pertenezco a nadie.
—Eso mismo intenté enseñarte.
Daniel levantó una mano hacia su rostro, pero esta vez Victoria se apartó antes de que pudiera tocarla.
El gesto lo dejó inmóvil unos segundos.
—Hace un momento no te alejaste.
—Porque los niños estaban aquí.
Daniel pareció necesitar tiempo para procesar la respuesta.
—No me rechazaste.
—Tampoco te correspondí.
La explicación modificó su expresión de una manera que Victoria reconoció inmediatamente como peligrosa, no porque Daniel hubiera perdido por completo el control, sino porque acababa de romper la interpretación que él había construido para convencerse de que todavía existía algo entre ambos.
—Lo hiciste porque estabas pensando en ellos.
—Sí.
Daniel dejó escapar una risa breve, cargada de incredulidad.
—Incluso ahora encuentras una manera de convertir esto en algo que yo te estoy haciendo, cuando llevo meses intentando que entiendas que todo lo que quiero es darte la vida que mereces.
—La vida que yo merezco no empieza con un secuestro.
—Empieza cuando dejas de permitir que Adrián decida quién puede acercarse a ti.
Victoria trató de moverse hacia un lado, pero Daniel extendió un brazo y le bloqueó el paso sin tocarla todavía.
—Déjame pasar.
—Escúchame.
—Ya lo hice.
—No lo suficiente.
Victoria sintió que la paciencia empezaba a romperse, aunque seguía consciente de que los niños estaban al otro lado de aquella puerta y cualquier enfrentamiento podía hacer que los hombres regresaran.
—Daniel, si de verdad quieres demostrar que no eres el hombre que todos creemos, abre esa puerta y déjame volver con ellos.
Él la miró con una tristeza que habría parecido auténtica si no fuera porque provenía del mismo hombre que la mantenía retenida.
—Siempre terminamos hablando de lo que yo tengo que demostrar mientras Adrián nunca tuvo que demostrarte nada para que volvieras con él.
—Adrián tuvo que cambiar muchas cosas para que yo decidiera quedarme.
—Porque te convenció de que aquello era una elección.
Daniel se acercó nuevamente y, cuando intentó tocarle la mejilla, Victoria sujetó su muñeca antes de que llegara a hacerlo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....