La respuesta a la pregunta de Adrian llegaria pero mientras lo hacia Victoria no tenia otra opcion que seguir fingiendo.
—¿Ves que no tiene que ser una guerra entre nosotros? —preguntó Daniel mientras mantenía la mirada sobre ella—. Siempre que dejas de pensar en lo que Adrián espera de ti, vuelves a ser la mujer que se que eres realmente.
Victoria tuvo que contener el impulso de responder que la mujer que él había conocido jamás habría aceptado estar allí por voluntad propia, aunque alcanzó a ver a Camille, Mathis y Eduardo juntos y recordó que su única ventaja seguía siendo conseguir que Daniel creyera que estaba dispuesto a escucharlo.
—Te dije que iba a hacerlo —respondió con cuidado—, pero también te pedí que dejaras a los niños tranquilos.
Daniel desvió la mirada hacia ellos y durante algunos segundos pareció considerar algo que a Victoria no le gustó.
—Precisamente por eso necesitamos hablar sin interrupciones.
Victoria sintió que el pecho se le tensaba.
—No necesito estar lejos de ellos para escucharte.
—Tú no, pero ellos no deberían estar oyendo una conversación que no entienden.
Camille reaccionó de inmediato y se aferró a la mano de Victoria.
—Quiero quedarme con mi mamá.
Daniel hizo una seña hacia dos de sus hombres.
—Llévenlos a la habitación de al lado.
Victoria se colocó delante de los niños antes de que pudieran acercarse.
—No.
La respuesta salió demasiado rápida y Daniel lo notó.
—Victoria, dijiste que ibas a cooperar.
—Y estoy cooperando, pero no voy a permitir que vuelvas a separarlos de mí después de todo lo que pasó.
Daniel se acercó lo suficiente para hablarle en voz baja.
—Van a estar a unos metros y nadie les hará nada, pero tú y yo necesitamos terminar una conversación que llevamos demasiado tiempo dejando a medias.
Victoria sabía que negarse podía destruir la impresión que había construido durante los últimos minutos, aunque permitir que se llevaran a los niños también significaba perder la única razón visible que Daniel tenía para moderarse.
—Camille, quédate con Mathis y Eduardo —dijo finalmente, procurando que la niña entendiera más por el tono que por las palabras—, no se separen entre ustedes y hagan exactamente lo que les dije.
La pequeña negó con la cabeza mientras los ojos se le llenaban de lágrimas.
—No quiero irme.
Victoria la abrazó antes de que los hombres pudieran acercarse.
—Voy a estar aquí mismo y ustedes van a permanecer juntos, así que necesito que seas muy valiente y cuides a los dos hasta que vuelva con ustedes.
Mathis la miró con una seriedad que resultaba demasiado grande para su edad.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....