Porque no era Victoria sino Fernada la que se encontraba en aquel lugar y durante varios segundos no dijo nada porque intentó entender qué hacía Fernanda allí y por qué ninguno de sus hombres le había informado que ella estaba investigando por su cuenta, pero el cansancio, el miedo y las imágenes que llevaba intentando mantener bajo control terminaron imponiéndose antes que cualquier razonamiento más sereno.
—¿Qué haces aquí?
Fernanda giró completamente hacia él, sorprendida por verlo entrar acompañado de hombres que permanecían detenidos fuera de la habitación.
—Adrián, yo…
—Te pregunté qué haces aquí.
El tono consiguió que ella frunciera el ceño, aunque no retrocedió.
—Vine a buscar respuestas.
Aquellas palabras solo aumentaron la tensión que Adrián llevaba acumulando desde la estación, porque no podía escuchar hablar de respuestas mientras Victoria seguía desaparecida y los niños permanecían en manos de Daniel.
—¿Respuestas de quién? —preguntó mirando un instante al hombre que estaba junto a ella antes de volver hacia Fernanda—. ¿De él?
Fernanda entendió inmediatamente a qué se refería.
—Sí, vine a buscar a William Harrignton por mi cuenta.
—¿Desde cuándo sabes dónde encontrarlo?
—No sabía exactamente dónde estaba hasta hoy.
—Pero sabías lo suficiente para llegar hasta aquí sin decirle nada a nadie.
Fernanda respiró con dificultad.
—No sabía que Victoria iba a ser secuestrada cuando empecé a investigar y antes de que lo preguntes me entere por las noticias.
Adrián sintió que algo dentro de él se tensaba todavía más.
—No utilices eso para cambiar lo que estoy preguntando.
—No estoy intentando cambiar nada.
—Entonces dime por qué estabas buscando a William Harrington mientras nosotros intentábamos averiguar qué relación tenía con Daniel.
Fernanda miró brevemente al hombre que permanecía junto a ella, aunque aquel pequeño gesto bastó para que Adrián sintiera que estaba llegando tarde a una conversación que podía contener información que necesitaba desde hacía horas.
—¿Dónde está Victoria?
Fernanda abrió los labios, pero Adrián continuó antes de permitirle responder.
—Porque si viniste hasta aquí siguiendo algo relacionado con Daniel y sabías que este hombre podía conducirnos hasta él, necesito saber cuánto tiempo llevas ocultándolo.
—No sé dónde está Victoria.
La respuesta cayó sobre Adrián con una fuerza que le resultó difícil de soportar.
—Entonces, ¿qué demonios haces aquí?
Fernanda endureció la expresión.
—Intentando averiguarlo.
Adrián dio un paso hacia ella.
—Victoria fue secuestrada, Camille y Mathis también desaparecieron, Eduardo el hijo de Clara terminó en medio de todo esto y tú decidiste venir sola a reunirte con un hombre relacionado con Daniel sin avisarle a nadie.
—No vine a reunirme con un aliado de Daniel.
—Eso todavía no lo sabes.
—Sí lo sé.
La seguridad de Fernanda consiguió detenerlo durante un instante.
—¿Desde cuándo?
Ella tardó demasiado en responder.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....