Así que mientras Victoria hacía lo necesario para mantener a salvo a Camille, Mathis y Eduardo, Adrián avanzaba hacia una de las tres ubicaciones que sus hombres habían conseguido reducir durante la búsqueda, acompañado por parte de su equipo de seguridad y varios agentes que mantenían comunicación constante con los grupos enviados hacia los otros dos lugares, porque no estaba dispuesto a concentrar todos los recursos en una sola posibilidad y descubrir demasiado tarde que Daniel había preparado otro desvío.
—Quiero que vuelvan a revisar todas las cámaras privadas de esta zona y también los caminos secundarios que puedan conectar con la carretera, porque si Daniel pensó con suficiente anticipación para atacar dos lugares al mismo tiempo, también debió prever cómo moverlos sin utilizar una ruta evidente.
Mientras hablaba, Adrián mantenía la vista en la pantalla y se obligaba a analizar rutas, accesos y posibles salidas, aunque una parte de su mente insistía en llevarlo hacia imágenes que no quería permitir: Victoria sola frente a Daniel, los niños asustados y aquel hombre creyendo que podía hacer con ellos lo que quisiera solamente porque había conseguido llevárselos.
La posibilidad de que Daniel lastimara a cualquiera de los niños ya era suficiente para provocarle una furia difícil de contener, pero cada vez que imaginaba que pudiera acercarse a Victoria de una manera que ella no quisiera, tocarla o intentar aprovechar que la tenía bajo su control, algo dentro de Adrián reaccionaba con una violencia que lo obligaba a respirar más despacio y recordar que perder la cabeza era exactamente lo que no podía permitirse.
—Estamos a menos de veinte minutos de la primera de las tres ubicaciones —informó uno de los agentes mientras revisaba la ruta.
Adrián respondió sin apartarse de los datos que iban apareciendo.
—No quiero que nadie se acerque antes de que lleguemos, porque si tienen vigilancia y detectan movimiento podemos perder cualquier ventaja que todavía tengamos, así que observen, identifiquen vehículos y esperen hasta que podamos entrar sin alertarlos.
La instrucción fue transmitida al equipo adelantado y durante varios minutos el vehículo continuó avanzando mientras llegaban actualizaciones de las otras dos ubicaciones, ninguna suficientemente sólida como para descartar el lugar hacia el que se dirigían.
Adrián sabía que necesitaba conservar la mente fría aunque aquella exigencia estuviera empezando a resultarle insoportable, porque lo único que deseaba era atravesar la primera puerta que pudiera llevarlo hasta Victoria y arrancarla de las manos de Daniel, pero también sabía que entrar sin información podía provocar un enfrentamiento delante de Camille, Mathis y Eduardo, y no estaba dispuesto a convertir su desesperación en otro riesgo para ellos.
—Estamos entrando en la zona —avisó el conductor mientras reducía la velocidad.
Adrián volvió a mirar el mapa justo cuando uno de sus hombres recibió una comunicación del equipo que vigilaba la propiedad y se inclinó hacia adelante para escuchar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....