Asi que durante los días siguientes, Daniel cambió de estrategia al comprender que asustar a Victoria solo conseguía acercarla más a Adrián.
El primer mensaje llegó mientras Victoria trabajaba con Camila. Era una fotografía del tiempo en que comenzo sus reuniones con Daniel, acompañada de una frase.
“Ese día dijiste que por primera vez sentías que alguien confiaba realmente en tus ideas.”
Después llegaron otras imágenes de proyectos, celebraciones y noches de trabajo compartidas.
Victoria no respondió, pero aquello la afectó más que cualquier amenaza, porque no podía negar que durante mucho tiempo creyó que Daniel era su amigo y que, en una etapa en la que dudaba de sí misma, él había sido una de las personas que más confió en su talento.
Aquella noche volvió a mirar una de las fotografías desde el sofá.
Adrián notó su silencio y finalmente cerró la computadora.
—Llevas mucho rato viendo lo mismo.
Victoria apagó la pantalla.
—Estoy pensando.
—¿Quieres hablar de eso?
La pregunta la sorprendió porque no estuvo acompañada de exigencias ni intentos por mirar el teléfono.
Después de unos segundos se lo entregó.
—Daniel está enviándome fotografías.
Adrián revisó los mensajes en silencio y Victoria vio cómo se endurecía ligeramente su mandíbula.
—No me gusta.
—Eso era bastante evidente.
—Y estoy celoso, por si también era evidente.
Ella lo miró con cierta sorpresa.
—Al menos lo reconoces.
—Estoy haciendo un esfuerzo considerable por no fingir que soy una persona completamente evolucionada.
La pequeña sonrisa de Victoria desapareció cuando recuperó el teléfono.
—El problema es que esas cosas ocurrieron.
Adrián esperó.
—Hubo un tiempo en que pensé que Daniel era mi amigo. Cuando yo todavía sentía que cualquier logro podía atribuirse a ti, a tu apellido o a los contactos que tenía por estar casada contigo, él fue de las primeras personas que me hizo sentir que podía hacer algo por mí misma.
Hablar de aquello resultó más difícil de lo esperado.
—Una parte de mí todavía lamenta haber perdido al amigo que creí tener.
Victoria aguardó una reacción defensiva, alguna pregunta incómoda o aquel gesto posesivo que antes habría aparecido de inmediato, pero Adrián solamente respiró profundamente antes de tomar su mano.
—No voy a decir que escuchar eso me gusta porque sería mentira.
Ella sostuvo su mirada.
—Estoy celoso, me molesta que él comparta recuerdos contigo de una época en la que yo no estuve presente y me enfurece que ahora utilice algo que alguna vez fue importante para acercarse nuevamente, pero puedes extrañar una amistad sin amar al hombre en que Daniel se convirtió.
Victoria permaneció inmóvil.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....