Entrar Via

De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 387

Laura sintió aquella mirada con una intensidad que la obligó a apartar los ojos hacia la nada, fingiendo concentrarse en una imagen antigua de Victoria mientras dentro de su mente se mezclaban demasiadas cosas que no quería ordenar frente a ellos. Durante años había creído que su amistad con Daniel había sido real, suficiente para confiar en él y contarle asuntos personales que ahora adquirían otro significado.

Descubrir que Daniel conocía a Victoria desde mucho antes de lo que cualquiera suponía contaminaba cada recuerdo, porque convertía conversaciones aparentemente casuales en posibles movimientos calculados y obligaba a Laura a preguntarse cuántas veces él se había acercado a ella solamente para tener acceso a información que nunca le habría entregado de otra manera.

Sin embargo, lo que más la incomodaba no era únicamente Daniel.

Desde hacía tiempo no podía evitar comparar a los dos hombres que habían marcado gran parte de la vida reciente de Victoria, y cuanto más pensaba en Adrián y Daniel, menos entendía la facilidad con la que su amiga parecía establecer una diferencia entre ellos. Daniel había manipulado, ocultado intenciones y utilizado vínculos personales para acercarse a Victoria, mientras Adrián también había tomado decisiones sin consultarla, había permitido que durante años se sintiera como la sustituta de otra mujer y había confundido amor con posesión en más ocasiones de las que Laura podía perdonar.

Para ella, ninguno era mejor que el otro, y aun así Victoria había elegido quedarse con Adrián, escuchar sus disculpas, acompañarlo en su proceso y permitirle reconstruir una relación que, desde la perspectiva de Laura, también había crecido rodeada de heridas.

—Laura.

La voz de Victoria interrumpió aquel pensamiento antes de que pudiera llevarlo demasiado lejos.

Cuando volvió el rostro, su amiga estaba frente a ella con una expresión que no parecía acusatoria, aunque tampoco completamente despreocupada.

Victoria la abrazó.

Laura tardó un instante en responder al gesto, quizá porque esperaba una pregunta y recibió algo mucho más difícil de interpretar.

—No tienes que convertir todo lo que viviste con Daniel en una mentira —dijo Victoria mientras se separaba apenas lo suficiente para mirarla—. Una relación manipulada puede haber tenido momentos verdaderos sin que eso justifique el engaño con el que comenzó o las intenciones que alguien ocultó después.

Laura sintió que el estómago se le tensaba.

—Puedes haber confiado en él, haberlo considerado tu amigo y haber compartido cosas reales sin que eso te vuelva responsable de lo que Daniel decidió hacer. Reconocer que hubo momentos sinceros tampoco significa perdonarlo ni minimizar lo demás.

Lo curioso no fueron las palabras, sino la forma en que Victoria las pronunció.

Laura conocía lo suficiente a su amiga para entender que no hablaba únicamente para consolarla, porque había un doble significado en aquella explicación.

¿Victoria ya sospechaba?

Intentó mantener la expresión tranquila, pero aquella posibilidad apareció con tanta fuerza que seguramente algo cambió en su rostro, porque Victoria dejó de hablar y comenzó a observarla con mayor atención.

—¿Qué pasa?

Laura bajó la mirada.

—No me siento muy bien desde hace un rato y creo que prefiero regresar a casa.

Victoria pareció evaluar su respuesta, y durante un segundo Laura estuvo convencida de que insistiría, que le pediría sentarse o que encontraría alguna razón para impedirle salir de allí hasta obtener una explicación más convincente.

No ocurrió.

—Entonces deberías irte y descansar. Escríbeme cuando llegues para saber que estás bien.

Aquella facilidad para dejarla marcharse resultó mucho más inquietante que cualquier interrogatorio.

Capítulo 387 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO