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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 383

Y aunque no pretendía escuchar una conversación ajena el nombre de Daniel y aquella referencia a William Harrington consiguieron que permaneciera cerca de la salida mientras los investigadores continuaban hablando sin darse cuenta de su presencia.

—La propiedad pudo utilizarse después de que Daniel fingiera su muerte —explicó uno—. No podemos demostrar que estuviera ahí, pero existen movimientos que coinciden con las fechas.

—¿Y dices que pertenece a un aristócrata inglés?

—William Harrington, conde de Ravenshire. Es familia de Daniel por la línea materna.

El otro hombre pareció desconcertado.

—¿Qué hace un conde inglés con propiedades aquí?

Fernanda tuvo que contener un bufido.

Después de semanas viendo a Victoria y Adrián perseguir pistas que siempre parecían llegar demasiado tarde, descubrir que los investigadores podían sorprenderse porque un hombre con una fortuna considerable tuviera propiedades fuera de Inglaterra no mejoraba demasiado su confianza en nadie. Un hombre rico podía comprar una casa donde quisiera, eso no era lo extraño y ese tal William Harrington, debía tener mucho dinero si era un donde.

El apellido volvió a golpearle la memoria. Harrington.

Estaba segura de haberlo escuchado antes, aunque el recuerdo permanecía fuera de alcance. Intentó relacionarlo con personas que había conocido años atrás, pero nada terminó de encajar asi que decidió no quedarse más tiempo.

Salió de la estación, subió al automóvil y comenzó el trayecto hacia la mansión de sus padres, repitiendo mentalmente aquel nombre mientras conducía.

William Harrington, conde de Ravenshire, familiar de Daniel por parte de su madre.

—Vas a terminar chocando si sigues pensando de esa forma.

Fernanda no volteó. Marcos estaba sentado en el asiento del copiloto.

Sabía que no estaba realmente allí y quizá precisamente por eso ni siquiera le sorprendía que apareciera otra vez en momentos en los que su cabeza se negaba a guardar silencio.

—No voy a chocar.

—Eso dicen todos antes de hacerlo.

—¿Viniste a molestarme?

—Técnicamente no puedo venir a ningún lado.

Fernanda apretó las manos alrededor del volante.

—Otra vez no.

Marcos la observó.

—Tienes que dejar de hablar conmigo.

—¿Por qué?

—Porque no existo.

Fernanda soltó el aire con fastidio.

—Ya sé que no existes. Sé perfectamente que estás muerto y que esta conversación está ocurriendo dentro de mi cabeza. No tienes que recordármelo cada vez que apareces y, sinceramente, no me importa.

Marcos guardó silencio unos segundos.

—Eso no la convierte en una buena idea.

—Tampoco convierte esto en una confusión. Sé lo que es real.

—Pero sigues utilizándome.

Fernanda lo miró apenas de reojo antes de regresar la atención al camino.

—Estoy hablando contigo, no dejando que tomes decisiones por mí.

—Entonces hablemos de Alejandro.

Ella apretó la mandíbula.

—Fue una pérdida de tiempo.

—No parece.

—Quería verme porque Daniel se lo pidió o porque ambos necesitaban saber cómo iba a reaccionar. Ni siquiera se arrepiente realmente de lo que su hijo hizo.

—Eso te enfurece.

—Claro que me enfurece.

Marcos esperó mientras Fernanda detestaba que incluso una versión imaginada de él pudiera guardar silencio de aquella manera.

Capítulo 383 1

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