Victoria mantuvo la mano alrededor del brazo de Adrián mientras el sonido de la alarma seguía extendiéndose por el edificio y seguridad intentaba determinar si realmente existía una emergencia o si todo había sido preparado para facilitar la salida de Daniel.
Adrián miró hacia el pasillo por donde había desaparecido y después a ella.
—Se nota que aun no se recupera al cien, no puede haber llegado muy lejos.
Victoria reconoció inmediatamente la intención detrás de aquellas palabras.
—Y tú recibiste un rozón de bala hace poco por seguir a un hombre que quería hacerte daño.
La mandíbula de Adrián se tensó.
—No es lo mismo.
—Para mí sí lo es si terminas nuevamente en un hospital.
Aquello consiguió que Adrián la mirara de verdad. La rabia seguía allí, mezclada con algo más difícil de admitir, pero Victoria no intentó decirle que debía dejar de sentirla porque sabía que hacerlo únicamente convertiría una emoción legítima en algo que tendría que esconder.
—Cuando lo vi acercarse a ti —dijo Adrián finalmente—, tuve ganas de romperle la cara antes de preguntarle una sola cosa.
Victoria mantuvo su mano sobre él.
—Puedo entenderlo.
Adrián pareció sorprendido.
—¿Eso es todo?
—No. También puedo decirte que sentir ganas de golpearlo no significa que tengas que hacerlo.
Él dejó escapar el aire lentamente y volvió a mirar el pasillo.
—Estuve muy cerca.
—Pero te detuviste.
—Porque dijiste mi nombre.
Victoria negó ligeramente.
—Te detuviste porque decidiste escucharme cuando lo dije.
Los integrantes de seguridad regresaron pocos minutos después con la confirmación de que Daniel había conseguido escapar utilizando el caos generado por una falsa alarma. Todo indicaba que la evacuación había sido preparada con anticipación y que varias puertas secundarias se desbloquearon casi al mismo tiempo.
Adrián escuchó el informe sin interrumpir, aunque Victoria podía sentir la frustración que llevaba acumulándose dentro de él.
Durante el regreso a la mansión permanecieron en silencio durante varios minutos. Victoria esperaba que hablara cuando estuviera preparado y Adrián parecía buscar una forma de explicar algo que no le gustaba reconocer.
—Estuve a segundos de olvidar todo lo que he aprendido —admitió finalmente.
Victoria giró hacia él.
—¿Y eso te convierte en Daniel?
Adrián frunció el ceño.
—A veces me preocupa descubrir cuánto pueden parecerse dos hombres cuando los dos están aterrorizados de perder a la misma mujer.
Victoria dejó que aquellas palabras permanecieran entre ambos durante algunos segundos.
—La diferencia no está en cuánto sienten.
Adrián la miró.
—¿Entonces dónde está?
—En lo que hacen con eso que sienten. Daniel utiliza su miedo para decidir que mi voluntad está equivocada y que tiene derecho a corregirla. Tú sentiste rabia, quisiste ir tras él y aun así te detuviste cuando te pedí que lo hicieras. No porque yo pueda controlarte, sino porque decidiste respetarme.
Adrián bajó la mirada hacia sus manos.
—Odio que todavía consiga hacerme sentir inseguro.
Victoria no esperaba aquella confesión.
—¿Daniel?
—Sí. Me molesta que haya conocido una versión de ti que yo ignoré durante años. Él sabía lo que querías hacer con tu carrera, observó tus proyectos, conoció cosas de ti que yo debería haber preguntado cuando eras mi esposa y estaba demasiado ocupado creyendo que cumplir con mis responsabilidades era suficiente.
Victoria lo observó con atención.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....