La siguiente filtración apareció antes de que terminara el día y, a diferencia de la anterior, tal y como la planeo Daniel no estaba dirigida directamente contra Victoria.
Esta vez todo giraba alrededor de Adrián.
Alguien había reunido fotografías, testimonios y registros relacionados con los días posteriores al descubrimiento del embarazo de Victoria. Había imágenes de Adrián entrando alterado a las oficinas, declaraciones empleados que recordaban discusiones y cambios repentinos dentro de la empresa, además de fotografías tomadas aquella noche en el bar donde había terminado bebiendo después de sentirse incapaz de manejar el miedo de perder a su esposa.
La historia estaba cuidadosamente construida para contradecir la imagen que acababan de mostrar frente a las cámaras. El hombre protector y sereno que había sostenido a su esposa durante la declaración se transformaba, dentro de aquellas publicaciones, en un esposo incapaz de controlar sus reacciones cuando descubría que Victoria estaba embarazada.
Daniel no necesitaba inventarlo todo porque algunos hechos eran reales y eso era precisamente lo que hacía el ataque más peligroso.
Ernesto llegó a la mansión furioso, con el teléfono todavía en la mano.
—Esto está destruyendo la imagen de ambas familias.
Victoria levantó la mirada desde el sofá.
—¿Eso es lo que más te preocupa?
Ernesto se detuvo.
—No estoy diciendo que sea lo único.
—Pero fue lo primero que dijiste.
Isabel que también habia llegado junto a su esposo intentó intervenir, aunque Victoria continuó antes de que pudiera hacerlo.
—Durante años todos estuvimos demasiado preocupados por cómo se veía nuestra familia desde afuera. Fernanda tenía que ser perfecta, yo tenía que ocupar el lugar que hiciera falta y nadie preguntaba demasiado mientras las apariencias siguieran funcionando. No quiero volver a vivir así.
Ernesto apretó los labios.
—Hay empresas, empleados y acuerdos que dependen de la reputación de nuestros apellidos.
—Lo sé, pero proteger una reputación no puede volver a significar fingir que nada malo ocurrió.
Adrián había permanecido en silencio hasta entonces.
—No voy a negar los hechos.
Uno de los asesores de comunicación, sentado al otro lado de la sala, levantó la mirada.
—Podemos contextualizarlos. Usted acababa de descubrir un embarazo de alto riesgo, existía miedo por la salud de su esposa y…
—No.
El hombre se quedó callado mientras Adrián se inclinó hacia delante.
—No utilice mi amor por Victoria para justificar decisiones equivocadas.
Victoria lo observó.
—Adrián...
Él giró hacia ella.
—Tenía miedo, sí. Pero también reaccioné mal. Intenté controlar situaciones que no podía controlar porque estaba aterrado de perderte, y eso no convierte mis acciones en correctas.
Camila dejó lentamente el teléfono que estaba revisando.
—Si vas a decir eso públicamente, quiero que tengas claro que mucha gente va a utilizarlo contra ti.
—Ya lo están haciendo.
—Podríamos suavizarlo.
Adrián negó.
—No quiero suavizar algo que Victoria tuvo que soportar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....