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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 369

Mathis permaneció pensando en la explicación de Adrián con una seriedad que contrastaba con su edad, mientras Camille continuaba tomada de la mano de Victoria y observaba de vez en cuando la pantalla donde Daniel permanecía inmóvil.

—Entonces si mamá quiere hacer algo y tú crees que es peligroso, puedes decirle que no te gusta, pero ella todavía puede hacerlo —concluyó Mathis.

Adrián asintió.

—Exactamente.

—¿Aunque pienses que está equivocada?

—También.

Victoria arqueó una ceja.

—Espero que recuerdes esa respuesta la próxima vez que tengamos una discusión.

Adrián la miró con una expresión que consiguió aliviar ligeramente la tensión.

—Nadie dijo que tenga prohibido discutir.

—Eso suena mucho más parecido a ti.

Mathis sonrió, aunque Camille todavía parecía preocupada.

—Yo no quiero que ese señor venga aquí.

Victoria volvió a agacharse para quedar frente a ella.

—Nosotros tampoco queremos que se acerque, por eso hay personas trabajando para mantenernos seguros. Tú no tienes que preocuparte por detenerlo ni por cuidarme a mí.

—¿Porque tú puedes cuidarte?

—Porque puedo pedir ayuda, tomar decisiones y decir que no cuando alguien quiera hacer algo que yo no quiero.

Camille aceptó la respuesta y terminó abrazándola. Mathis se acercó poco después, mientras Adrián permanecía junto a ellos sin intentar intervenir en aquel momento.

Cuando los niños regresaron con Eduardo, Laura observó a Victoria.

—Lo que Adrián hizo no fue pequeño.

Victoria sabía exactamente a qué se refería.

—No, y creo que eso fue precisamente lo que más me sorprendió.

—Pudo defenderse delante de Mathis y decir que Daniel estaba exagerando, pero no lo hizo.

Victoria miró hacia Adrián, que había comenzado a hablar con Regina y el personal de seguridad.

—Hace algún tiempo lo habría hecho. Habría explicado durante veinte minutos por qué sus decisiones tenían sentido y probablemente habría logrado que todos termináramos discutiendo sobre sus intenciones en lugar de sobre cómo me hizo sentir.

—Pero cambió.

Victoria tardó en responder.

—Está cambiando, y necesito seguir viendo ese cambio antes de pensar que todo quedó atrás.

Aquella diferencia seguía siendo importante.

El resto de la tarde transcurrió entre nuevas medidas de seguridad y el análisis del video. Los investigadores que contrato Adrián confirmaron que la grabación había sido realizada recientemente, aunque todavía no podían determinar el lugar. También comenzaron a revisar cada institución que había procesado los últimos estudios médicos de Victoria, porque la posibilidad de que Daniel hubiera utilizado su red médica para alterar resultados ya no podía tratarse como una sospecha secundaria. Victoria evitó ilusionarse con la idea de que su recaída pudiera no ser real, aunque tampoco logró ignorar la esperanza que aquella posibilidad despertaba.

Adrián pidió nombres alternativos para repetirlos, pero antes de decidir volvió hacia ella.

—Encontraron un equipo completamente independiente. Pueden hacerte las pruebas mañana.

Victoria asintió.

—Quiero hacerlo.

—Quisiera acompañarte.

Ella lo miró durante un instante.

—Eso estuvo mejor.

Adrián frunció ligeramente el ceño.

—¿Qué cosa?

—Hace algunos meses habrías dicho “voy contigo” y habrías dado la conversación por terminada.

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