—Quiero que revisen todo lo que todavía conserven relacionado con Daniel —dijo Fernanda, sin apartar la vista del teléfono—. Números, cuentas, mensajes antiguos, cualquier cosa que pueda compararse con esto.
El investigador asintió y comenzó a coordinar el procedimiento mientras Ernesto permanecía cerca de su hija sin insistir en acompañarla ni exigir explicaciones. Fernanda parecía incómoda con aquella nueva versión de su padre, quizá porque durante demasiados años había aprendido a esperar instrucciones, soluciones o reproches antes que una pregunta verdadera sobre lo que necesitaba.
Clara llegó poco después con una caja donde había reunido documentos relacionados con los apoyos médicos que recibió para Eduardo. Había dudado antes de llevarlos, consciente de que cada factura y cada número podía recordarle a Victoria una traición que todavía no desaparecía porque ahora estuviera cooperando.
—Guardé todo porque durante mucho tiempo pensé que podía necesitar comprobar de dónde había salido el dinero —explicó mientras colocaba los papeles sobre la mesa—. También conservé dos teléfonos viejos. Daniel nunca me llamaba siempre desde el mismo número.
El investigador comenzó a revisar la información y encontró varias empresas que ya aparecían en sus registros. Una de ellas llamó su atención.
—Esta sociedad siguió operando después de la fecha oficial de muerte de Daniel.
Clara palideció.
—¿Eso significa que él está vivo?
—Significa únicamente que alguien continuó utilizándola.
Victoria observó a Clara.
—Yo fui quien aceptó su ayuda —dijo Clara—. Sé que lo hice porque Eduardo estaba enfermo y porque pensé que no tenía otra alternativa, pero eso no borra que entregué información sobre ustedes.
Victoria sostuvo su mirada.
—Y colaborar ahora tampoco borra lo que ocurrió.
Clara asintió con los ojos húmedos.
—Lo sé.
—Pero puede evitar que vuelva a ocurrir algo parecido.
Aquella respuesta no ofrecía reconciliación ni un perdón fácil, y precisamente por eso Clara pareció recibirla con más respeto. Victoria tampoco necesitaba fingir una cercanía que todavía no existía; podía reconocer el valor de aquella ayuda sin convertirla en una absolución.
Los investigadores pasaron casi dos horas cruzando números, fechas y movimientos mientras Fernanda reconocía expresiones, proveedores y nombres de intermediarios. Isabel permanecía cerca sin intervenir demasiado y Ernesto observaba a ambas hijas como si por fin comprendiera cuántas veces había intentado protegerlas decidiendo por ellas, y cuánto daño podía causar una preocupación que nunca preguntaba primero qué quería la persona a quien pretendía cuidar.
Victoria llevaba un rato sintiéndose extraña cuando la habitación pareció moverse ligeramente. Primero creyó que había permanecido demasiado tiempo sentada, pero la sensación aumentó y terminó sosteniéndose del borde de la mesa.
Adrián lo vio de inmediato y se levantó con tanta rapidez que la silla se desplazó detrás de él.
—Victoria.
Estuvo a punto de sacar el teléfono, pero se detuvo cuando ella levantó una mano, y ese pequeño gesto bastó para mostrar cuánto esfuerzo necesitaba para no regresar a la versión de sí mismo que habría tomado control sin preguntar.
—Estoy bien.
—Te mareaste.
—Sí.
Adrián respiró varias veces antes de preguntar:
—¿Qué necesitas?
Victoria notó la batalla completa detrás de aquella frase; podía verlo luchando contra el impulso de llamar al médico, cargarla y llevarla directamente al hospital, pero también reconoció que aquella vez había elegido escucharla antes de actuar.
—Agua y cinco minutos para relajarme.
—¿Nada más?
—Por ahora, no.
Adrián trajo el agua personalmente y se sentó frente a ella mientras Victoria bebía despacio. No dejó de observarla ni un solo segundo y eso terminó provocándole una sonrisa.
—Te estás muriendo por llamar al médico.
—No voy a mentirte.
—Puedo verlo.
—También estoy considerando llevarte al hospital sin consultar a nadie.
Victoria arqueó una ceja.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....