Ya fuera en lo personal o en lo profesional, Amaya no le daría a Diego ninguna otra oportunidad de recuperarse.
El precio de negarse a firmar los papeles del divorcio se volvería más trágico día con día.
Al escucharla, Valeria se estremeció y respondió casi por inercia:
—¡Imposible! ¡Ni siquiera lo sueñes!
—Un proyecto tan bueno... ¿Cómo podría rechazar a una empresa tan grande como el Grupo Muñoz para asociarme con su pequeño estudio? Además, ¿podrían conseguir tanto capital de la noche a la mañana? ¡Es una broma ridícula!
Al escuchar aquello, Amaya reflexionó sobre el saldo de su cuenta bancaria.
El dinero que había ganado a lo largo de los años, sumado a los ahorros que su hermano le había enviado y los rendimientos de sus inversiones, sumaban una cantidad considerable, un par de millones más o menos.
Sin embargo, sabía que no era suficiente. Pero a sus espaldas no solo tenía a un hermano poderoso, sino también al influyente Romeo.
No le preocupaba en absoluto el tema del dinero.
Cuando contactó por primera vez a Valeria para hablar del Proyecto Turístico Clase S, su interés era genuino, pero en aquel momento solo pensaba participar en la parte del diseño. Nunca se le había ocurrido invertir como accionista.
Sin embargo, el hecho de que el señor Navarro y otras grandes empresas inmobiliarias hubieran cancelado sus contratos con el Estudio Eje, le hizo darse cuenta de algo fundamental: si solo era la diseñadora y no la inversora, siempre estaría en desventaja.
La única forma de tener el poder absoluto era controlar tanto el capital como el diseño.
Por ahora, Amaya no había hablado de esto a fondo con Romeo, pero tenía una confianza innata en él... Sentía, desde lo más profundo, que él la apoyaría sin dudarlo.
—Si me atrevo a exigirlo, es porque tengo cómo conseguir los fondos —respondió Amaya.
Valeria soltó una carcajada cargada de burla:
—¡Sigue soñando! ¿Sabes todo el esfuerzo que tuvo que hacer el Grupo Zaldívar para conseguir este proyecto? Este es un negocio donde cualquiera que se asocie con nosotros tiene ganancias garantizadas. ¡Jamás te lo dejaré tan fácil!
A Amaya le dio pereza seguir discutiendo.


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