Amaya jamás imaginó que las hermanas Josefa y Sonia Ponce, quienes se suponía debían pudrirse en la cárcel, estuvieran en libertad.
Y para colmo, apenas pisaron la calle, fueron a plantarse frente a Oro & Noche para ensuciar el nombre de su madre.
Al ver a Josefa escupiendo veneno por la boca, Amaya perdió la cordura. Levantó el paraguas plegable que llevaba en la mano y la golpeó con todas sus fuerzas.
Un golpe sordo resonó cuando el paraguas impactó de lleno en la cabeza de Josefa.
El dolor fue tan agudo que Josefa se llevó las manos a la cabeza, mirando a todos lados con pánico:
—¡¿Quién fue?! ¡¿Quién se atreve a golpearme?!
Con los ojos desorbitados, aún no lograba comprender qué estaba pasando, cuando la figura implacable de Amaya se plantó frente a ella.
Al reconocerla, la mirada de Josefa se llenó de un odio profundo. Señaló a Amaya con un dedo tembloroso:
—¡Tú! ¡Pequeña salvaje! ¡Por tu culpa mi hermana y yo pasamos un infierno ahí adentro!
—¡Todavía no ajustábamos cuentas y te atreves a levantarme la mano! ¡Estás cavando tu propia tumba!
Recordar los días oscuros en la cárcel, durmiendo en catres sucios y haciendo trabajos forzados junto a criminales comunes, encendió la furia de Josefa como pólvora.
Perdiendo todo el control, se abalanzó sobre Amaya con la intención de despedazarla.
Pero en ese instante crucial, una figura alta y elegante se interpuso, agarrando a Josefa por la muñeca y tirando de ella hacia atrás con brusquedad.
—¡Mamá, basta! ¿No te cansas de hacer el ridículo? —le gritó Diego, con el ceño fruncido y una mirada cargada de impaciencia—. ¡Llévate a mi tía al auto ahora mismo! ¡Si siguen causando problemas, nadie podrá salvarlas la próxima vez!
Él había regresado a Solsepia hacía apenas dos días, moviendo cielo y tierra para resolver el caso de su madre y su tía.
Su padre, allá en Clarosol, se había lavado las manos. Diego tuvo que gastar todos sus favores y recurrir a los contactos de la familia Ponce para lograr que les dieran una sentencia suspendida de dos años.
Le había costado muchísimo dinero, esfuerzo y favores políticos.

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