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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 407

Amaya y Romeo se quedaron perplejos y voltearon hacia la entrada.

Allí estaba Valeria Zaldívar, heredera de la familia más rica de Santa Lucía. Llevaba un corte de cabello moderno y su rostro era innegablemente atractivo, pero venía escoltada por dos asistentes y emanaba un aura hostil, lista para la guerra.

Amaya sintió una punzada de nerviosmo. Sabía perfectamente quién era.

Esa mujer era la clave para el codiciado proyecto turístico premier que Amaya anhelaba conseguir.

Aunque ya tenían un acuerdo verbal, aún faltaba firmar el contrato.

Justamente ese día debían definir los detalles finales, pero con el escándalo en redes sociales, Valeria había decidido presentarse en persona, y mucho más temprano de lo acordado.

La forma en que las miraba, con los ojos entrecerrados y una postura altiva, dejaba claro que no venía en son de paz.

Amaya mantuvo la compostura mientras analizaba a la mujer.

Del mismo modo, Valeria la escudriñaba sin disimulo.

Su mirada era como un escáner, recorriendo a Amaya de pies a cabeza con evidente desdén.

¿Esta era la mujer que había acaparado a Diego Muñoz durante cinco años?

Valeria creía que se encontraría con una diseñadora de aspecto común y corriente. Sin embargo, se topó con una mujer delgada pero de porte elegante, con un rostro hermoso y sin maquillaje excesivo, que irradiaba una seguridad envidiable.

Era bonita, sí... pero en la mente de Valeria, Amaya no le llegaba a los talones.

Retirando su mirada cargada de arrogancia, Valeria avanzó haciendo resonar sus tacones contra el piso, acercándose para imponer presencia.

—Diseñadora Amaya, ¿te comió la lengua el ratón?

Amaya la miró fijamente, respondiendo con firmeza, pero sin perder la cortesía.

—Señorita Zaldívar, nuestro equipo legal ya está manejando el tema de las noticias falsas. Le aseguro que eso no afecta en absoluto la calidad de nuestros diseños. Le pido que mantenga la calma.

—Vaya... qué actitud tan sobrada.

Valeria dejó asomar una chispa de malicia en su mirada, acostumbrada a intimidar a los demás.

—No me llames señorita Zaldívar. Prefiero que me llames Directora Valeria.

—En fin, vayamos a la sala de juntas. Ah, y diseñadora, prepárame un café americano. Sin azúcar, con leche. Gracias.

Tras dar la orden como si fuera la dueña del lugar, se dirigió a la sala de reuniones seguida de sus asistentes.

Capítulo 407 1

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