Al mencionar la donación de sangre, el rostro de Cristian se suavizó con cierta emoción.
Años atrás, cuando lo enviaron a la sucursal para ganar experiencia, se pasó de copas en una reunión de negocios y fue atropellado.
Fue Santiago quien lo salvó.
Al llegar al hospital, debido a la gran pérdida de sangre, necesitó una transfusión de emergencia.
Fue Isabella quien, sin importarle que tenía una competencia de danza al día siguiente, le donó muchísima sangre.
Incluso perdió la oportunidad de competir y tuvo que guardar reposo en el hospital durante tres días.
Más tarde, Cristian se enteró de que Santiago había llamado tanto a Isabella como a Zoa para que donaran.
Pero Zoa, obsesionada con superar a Isabella y ganar la competencia, se negó a darle su sangre.
Al día siguiente, Zoa efectivamente ganó el certamen.
Fue entonces cuando Cristian comprendió que esa supuesta niña buena en realidad tenía un corazón muy oscuro.
Con razón, todos en la familia suspiraban de decepción cada vez que hablaban de Zoa.
En cambio, Isabella siempre trataba de justificarla diciendo:
—Mi hermana añn es joven, cuando crezca entenderá.
Por eso, no se le podía culpar por tener favoritismos.
Volviendo al presente, Cristian la abrazó con delicadeza.
—Siempre recordaré lo que hiciste por mí. Nunca te fallaré.
—Cristian, confío en ti.
Isabella se apoyó dócilmente en el hombro de Cristian.
Aprovechando que él no miraba, bajó la mirada y le envió un mensaje en secreto a sus padres.
Cuando volvió a alzar la vista, sus ojos ya estaban llenos de lágrimas.
Cristian le secó las lágrimas con ternura.
—¿Por qué lloras? El asunto ya está resuelto. Lo que dijiste, dicho está, y hasta te sirve para ganar más popularidad. Mientras yo esté aquí, nada malo te pasará.
Isabella asintió, fingiendo dudar antes de hablar.
—Cristian, fui tan cuidadosa en el extranjero... Esa foto fue tomada por accidente y la subieron a un foro internacional. Si no fuera por alguien con muy malas intenciones, nadie lo habría notado.
Cristian la miró fijamente.
—¿Estás diciendo que alguien te tendió una trampa a propósito?
—No lo sé, pero es demasiada coincidencia. En cuanto se publicó la lista de la competencia de danza, desenterraron esta foto y empezaron a difamarme. Si mi reputación se arruina gravemente, aunque logre participar, los mejores grupos de danza no me elegirán. ¿No habrán sido en vano todos mis esfuerzos?
Isabella dejó la idea en el aire, observando cuidadosamente la expresión de Cristian.


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