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Una noche en Dubai, un año para el Jeque romance Capítulo 201

VALENTINA

Los faros nos encuentran como dedos de luz hurgando en la arena.

Me incorporo de un salto y me agarro al brazo de Kael.

—¿Son ellos? —susurro—. ¿Volvieron?

—No. —Entrecierra los ojos hacia las luces—. Esos gritan tu nombre.

Y es verdad. Entre el rugido de los motores, una voz baja por la duna y me parte en dos.

—¡VALENTINA!

—Es mi papá. —Se me quiebra la voz—. Kael, nos encontraron. ¡Nos encontraron!

Me vuelvo hacia él, eufórica, para arrastrarlo conmigo. Pero Kael ya no mira las luces con alivio. Las mira como un animal que busca por dónde huir.

—Corre hacia ellos. —Su voz vuelve a ser hielo—. Y no mires atrás.

—¿Qué? No. Tú vienes conmigo. Tú me cuidaste, tú no vas a…

—Valentina. —Me toma la cara con las dos manos, y por un segundo el hielo se le parte entero—. Acuérdate de una sola cosa de este desierto: yo no quería que terminara así.

—¿Que terminara cómo? —Lo agarro de la camisa—. ¡Kael! ¡¿Que terminara cómo?!

Una linterna me da de lleno en la cara y me ciega.

—¡Aquí! ¡Está aquí, está viva!

Estiro la mano hacia donde estaba él.

—No te vayas —le ruego—. Dame algo. Un apellido. Algo.

Pero cuando la luz me suelta y vuelvo a ver, donde estaba Kael solo hay noche.

—¿Kael? —Giro sobre mí misma—. ¡Kael! —Grito hacia las dunas, hacia la nada que se lo tragó—. ¡KAEL!

—¡Valentina! —Unos brazos me envuelven. Mi papá. Me levanta del suelo como cuando era niña, temblando, repitiendo mi nombre contra mi pelo.

—Había un hombre —balbuceo contra su pecho—. Papá, había un hombre conmigo…

—Ya, mi vida. Ya estás a salvo. Ya.

Pero por encima de su hombro sigo buscando, y el desierto no me devuelve nada. Ni una silueta. Ni una huella.

—

Despierto en una cama de clínica, con suero en el brazo y la boca como lija.

—¿Mamá?

La silueta junto a la ventana se vuelve de golpe.

—Aquí estoy. —Mariana me agarra la mano con las dos suyas. Tiene los ojos hinchados de no dormir—. Aquí estoy, mi amor.

—¿Cuánto dormí?

—Casi un día entero. —Me aparta el pelo de la frente—. Nos tenías muertos, Valentina. Dos noches sin saber si estabas viva.

—¿Cómo me encontraron?

Capítulo 201: El hombre que se borró 1

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