"Siendo honesta conmigo misma, yo también fui gran parte de la razón por la que mamá terminó perdiendo la razón..." Pensó Lucía con un nudo en la garganta.
—Te prometo, mamá, que mis asuntos personales no van a afectar los negocios con los Zavala. Llegué un poco cansada hoy, me voy a ir a dormir ya.
—Está bien, ve a descansar...
Elena, al notar las ojeras de su hija, no quiso presionarla más y le pidió que subiera a dormir.
Lucía subió a su habitación, deshizo la maleta, se dio una ducha rápida y cayó rendida en la cama.
Durmió profundamente, sin soñar nada.
Al día siguiente, después de arreglarse, fue a buscar a su hermano.
La noche anterior, cuando Julio regresó a casa, ella ya estaba dormida, así que no habían podido hablar. Cuando Lucía llegó a su cuarto, Julio apenas se estaba vistiendo y estaba luchando para hacerse el nudo de la corbata.
Al verlo sosteniendo el celular con una mano mientras peleaba con la corbata en la otra, Lucía se recargó en el marco de la puerta y sonrió. —A ver, hermano, déjame ayudarte con eso.
Los ojos de Julio se iluminaron. Hacía tiempo que no veía a su hermana y le alegró verla de tan buen humor. —Por favor, sálvame.
—Tienes que aprender a hacer esto tú solo, porque cuando...
Antes de que pudiera terminar la frase, Lucía ya había hecho un nudo perfecto con un par de movimientos expertos.
—¿Desde cuándo sabes hacerle el nudo de la corbata a un hombre? —preguntó Julio, genuinamente sorprendido.
Lucía sintió una punzada de melancolía. Estaba demasiado acostumbrada. En su vida pasada, amaba plancharle los trajes a Alejandro, prepararle la ropa, hacerle el nudo de la corbata... cumplir con todo lo que una esposa devota haría, aunque él jamás valoró ni uno solo de esos gestos.
Lucía le dio una palmadita en los anchos hombros a su hermano. —Es como amarrarse los zapatos, no tiene mucha ciencia...
Julio rio suavemente.
—Oye, en los meses que estuve fuera, ¿qué ha pasado entre tú y Cristina? —preguntó Lucía, recordando la tristeza que había visto en el rostro de la chica el día anterior.
—Todo bien.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero