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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 345

Lucía salió vestida con una pijama bastante recatada, con el rostro normal pero con un cansancio innegable en los ojos.

Isabel dejó el tazón sobre la mesa, frunciendo el ceño:

—¿Tienes idea de cuántas veces te has bañado ya? ¿Es necesario castigarte así?

Lucía bajó la mirada, hablando con un hilo de voz:

—Quiero irme a casa.

Isabel la miró atónita:

—¿Es en serio? ¿Ese bicho te traumatizó de por vida?

Para su sorpresa, Lucía levantó la vista y asintió.

Isabel suspiró y decidió no darle más vueltas.

—Está bien, está bien. Come primero. Luego buscamos vuelos y nos regresamos temprano.

—Vamos a tu habitación —respondió Lucía.

Dicho esto, agarró su maleta y fue al cuarto de Isabel. No quería quedarse en esa habitación ni un segundo más.

Resignada, Isabel tomó los dos tazones y la siguió.

Mientras caminaba tras ella, notó que Lucía se movía de manera extraña. Sus pasos eran lentos y rígidos, como si le dolieran las piernas.

Pensó que tal vez se había torcido el tobillo en el campo. Sin darle demasiada importancia, comentó:

—Si te duele algo, tienes que decírmelo.

El cuerpo de Lucía se tensó imperceptiblemente, y asintió de espaldas a su amiga.

Pasó toda la tarde encerrada en el cuarto de Isabel.

No dejó de actualizar la página de vuelos en su teléfono, buscando una forma de regresar a Puerto Coral.

Sin embargo, todos los boletos para ese día estaban agotados.

El pánico se apoderó de su pecho.

Necesitaba ir a la ciudad de inmediato para conseguir la pastilla anticonceptiva.

De milagro encontró un boleto cancelado a última hora y lo compró sin dudar. Solo después le dijo a su amiga:

—Solo había un pasaje. ¿Qué hacemos? Me iré yo primero y tú te regresas mañana con Diego.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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