Jimena observaba todo en silencio; una chispa de superioridad cruzó por sus oscuros ojos.
—Voy al tocador —dijo Jimena, poniéndose de pie para ir a retocarse el maquillaje.
Poco después de que se fuera, dos universitarias que acababan de entrar al restaurante se quedaron paralizadas al pasar cerca de su mesa. El nivel de atractivo de ese grupo era simplemente espectacular.
Especialmente Alejandro Zavala. Con sus facciones marcadas, su nariz recta y esa aura de frialdad y elegancia, jamás habían visto a un hombre tan guapo. Las chicas no podían ni caminar, ansiosas por pedirle su número o sus redes sociales.
Sin embargo, al ver la actitud arrogante y distante de Alejandro, no se atrevieron a acercarse a él.
—Disculpa, amiga, el chico que está frente a ti... ¿tiene novia?
Aunque lo que realmente querían era el contacto de Alejandro, prefirieron preguntarle a Lucía, quien parecía tener un carácter mucho más accesible y dulce.
—Está a punto de casarse —respondió Lucía resignada.
Las dos chicas soltaron un «qué lástima, perdón por molestar» y se alejaron decepcionadas.
Alejandro habló con un tono indiferente: —¿Desde cuándo estoy a punto de casarme y yo no me he enterado?
Lucía se mostró sorprendida, y Camilo se apresuró a intervenir: —Es que hace rato le comenté a Lucía que compraste una mansión. Una propiedad tan grande... no pensarás vivir ahí solo, ¿verdad? Hermano, ¿acaso no planeas casarte?
Alejandro respondió: —Sabes muy bien que tan solo las remodelaciones tomarán más de un año, ¿no?
Eso significaba que sí estaba en sus planes.
No lo negó.
...
A la mañana siguiente.
Al revisar el periódico del día, Lucía se topó de inmediato con una foto de Jimena en la portada. Llevaba un elegante traje blanco de diseñador de Dior y su sonrisa gentil lucía tan impecable como siempre.
Horacio García untó mermelada de fresa en una tostada y se la entregó a su hija. —Escuché que Jimena tiene un gran corazón. Logró cerrar un proyecto enorme para el Grupo Zavala, y Alejandro la recompensó con una suma importante. Ella tomó ese dinero y lo donó directamente a una fundación benéfica para ayudar a niños sin hogar.


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