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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2664

Carol sonrió.

—Es solo que he tenido suerte. Mi marido es un hombre fiel y mis hijos son muy considerados.

Una de las señoras, buscando información, preguntó:

—Señora Bello, ¿han pensado en concertar matrimonios para sus hijos?

Carol negó con la cabeza.

—No, no lo hemos pensado. Creemos en la libertad de elección en el matrimonio, no nos meteremos en sus asuntos. Además, todavía son muy pequeños, falta mucho para que piensen en casarse.

—¿Y tiene alguna preferencia para sus futuros yerno y nueras?

Carol sonrió. —La verdad es que no. Con que les gusten a mis hijos, es suficiente.

Ella no tenía ninguna preferencia, ¡pero las señoras sí que tenían muchas ideas!

En cuanto terminó la fiesta de cumpleaños, empezaron a preguntar por los gustos de los niños, con la esperanza de poder emparentar con Aspen y Carol en el futuro.

Los meses pasaron tranquilamente hasta que, a principios de invierno, llegó una terrible noticia desde la capital:

¡El abuelo mayor estaba gravemente enfermo!

Cuando Aspen recibió la noticia, estaba en una reunión en la empresa.

Incrédulo, preguntó varias veces hasta confirmar que, efectivamente, el abuelo mayor estaba en estado crítico.

Sin decir una palabra, se levantó y salió de la sala de reuniones.

Abel, sin saber qué pasaba, lo siguió. —¿Qué ocurre, Aspen?

Aspen, mientras se dirigía al ascensor, respondió:

—¡El abuelo mayor está gravemente enfermo!

Ni siquiera pasó por su despacho; bajó directamente en el ascensor privado.

Abel se quedó paralizado, ¡conmocionado!

El joven asistente, al verlo, preguntó tímidamente: —Abel, ¿está todo bien?

Abel frunció el ceño y murmuró:

—¡El mundo de Laín se ha derrumbado!

El asistente no entendió. —¿Qué?

Abel, sin dar más explicaciones, volvió a la sala de reuniones y anunció:

—El señor Bello tiene una emergencia. Se levanta la sesión, la reunión se pospondrá.

Dicho esto, también se fue a toda prisa.

Sabía lo importante que era el abuelo mayor para los niños, especialmente para Laín…

En ese momento, Carol estaba en su consultorio, en una sesión de terapia con un niño con problemas psicológicos.

Aspen no se atrevió a interrumpirla. Se quedó fuera de la consulta, llamando a la capital para informarse sobre el estado del abuelo mayor.

Las noticias no eran buenas…

Llevaba un tiempo en coma, y el hospital acababa de emitir el parte de estado crítico.

Un grupo de especialistas se había reunido y había llegado a la misma conclusión.

¡No había nada que hacer!

¡Solo le quedaba un hilo de vida!

Cuando el niño y sus padres se fueron, Carol se acercó a Aspen a toda prisa.

—¿Qué ha pasado?

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