No se va a enfermar del estómago.
Ni siquiera durante ese año horrible de matrimonio.
Pensando en el bebé que llevaba Aurora en el vientre.
Por más mal que se sintiera, él se obligaba a comer.
Porque temía que, si Auri no los quería a él y a su hijo, y se iba, y él volvía a enfermar, ¿qué sería del bebé, solo en el mundo?
Eso le daría muchísima lástima.
No soportaba la idea de ver sufrir a su hijo.
Lo quería tanto, tanto.
Por eso nunca descuidaba sus comidas ni sus chequeos médicos.
—Es que… en todas las novelas que leo… los jefes siempre tienen problemas de estómago —susurró Aurora—. Qué bueno que tú no.
Ricardo volvió a reírse.
—Estoy muy bien de salud.
Tan bien que, si quisiera, podrían tener otro hijo, o hasta dos más.
Claro, siempre respetando lo que Auri quisiera.
—No hagas pucheros —le dijo Ricardo, acariciándole la naricita con ternura—. Mejor desayuna.
—Si no desayunas, ahí sí te enfermas del estómago.
Aurora parpadeó y frunció los labios.
—Pues entonces quiero que tú me des de comer.
—Empieza por el camarón.
—Después una mordida de empanada.
—Pero a la empanada quítale un poco el juguito, si no se me escurre.
Aurora iba dando “órdenes” una tras otra. Por fuera parecía que ella mandaba, pero solo él sabía lo divertido que era dejarse mandar por su esposa.
Ojalá Aurora le diera órdenes todos los días.
Eso le encantaba.
...
Después de desayunar, Ricardo no olvidó tomar una toallita húmeda para limpiarle los labios sonrosados.
Cuando terminó, la miró.
Tenía los labios tan rojos, tan vivos.
Sintió cómo se le apretaba la garganta. ¿Qué iba a hacer con esas ganas de besarla?
Los labios de Auri parecían tan apetitosos…
Como los tamales dulces que acaban de comer.
Suavecitos, dulzones.
Solo pensaba en darle una mordida.
Por dentro, el relleno de ajonjolí se derretía.
Dulce, muy dulce.
Ricardo bajó la mirada, y justo cuando ella tomó su bolso para irse, la rodeó de la cintura, y sin previo aviso, la besó.
—Auri, muero por besarte.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Renací en la Noche del Parto