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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 98

Lo único que quería ahora era descansar y proteger a su bebé.

Durante su hospitalización, Diego la llamó muchísimas veces, pero Elena ignoró cada una de ellas.

Entonces, él empezó a mandarle mensajes:

[Elena, ¿dónde estás? Contesta.]

[¿Cómo se te ocurre decirle al director Herrera que Adriana provocó el incendio?]

[Fue un accidente. Ya hablaré con el director para cubrir todos los daños y que no te echen la culpa, pero no puedes acusar a Adriana así nada más.]

Al leer eso, Elena solo pudo pensar en lo ciego que estaba Diego. No importaba qué estupidez hiciera Adriana, él siempre estaría ahí para limpiarle el desastre.

Después de dos semanas, por fin le dieron el alta.

Isabel pasó por ella. Al salir por la entrada principal, se toparon con Adriana y Diego, que iban llegando a una consulta de maternidad.

Al verla, Diego se acercó apresurado.

—Elena, ¿estás enferma? ¿Por qué no me contestaste las llamadas estos días?

Elena ni siquiera lo volteó a ver; su expresión era de hielo.

Adriana la miró con desprecio por un segundo, antes de poner cara de inocente.

—Elena, estas semanas todos en el equipo han estado diciendo que por tu culpa se quemó el laboratorio. Se perdieron muchos equipos y documentos. Diego tuvo que pagar todo. Me preocupa que, cuando regreses, los demás te dejen de lado. Tal vez lo mejor sería que renunciaras al equipo.

Isabel explotó de rabia al escucharla.

—¡Tú fuiste la que causó todo esto! ¡Y todavía tienes el descaro de fingirte inocente!

Adriana fingió miedo y se escondió detrás de Diego.

—Yo solo digo la verdad. ¿Por qué me gritas?

Diego la miró con condescendencia.

—Adriana tiene un punto. Llevas mucho tiempo sin trabajar, regresar de golpe a la investigación debe ser muy estresante. Deberías quedarte en casa, como antes, y dedicarte a tus pasatiempos. ¿No crees?

Elena le respondió con sequedad:

—No te metas en mis asuntos. Mejor preocúpate por tu querida Adriana.

Luego bajó la mirada hacia el vientre de la otra mujer y sonrió de lado.

—Y por cierto, no es la primera vez que los veo en el área de maternidad. No me digan que ya hasta me esconden un embarazo.

El rostro de Diego cambió por completo y le levantó la voz.

—¡Elena, no digas tonterías!

Capítulo 98 1

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