La abuela Vargas hizo sus maletas y se regresó a Ciudad del Norte.
Poco después, llegó la noticia de que había caído gravemente enferma.
La señora Vargas tuvo que regresar a la fuerza porque su esposo le exigió que fuera a cuidarla.
Sofía se despidió de Alejandro:
—Hermano, yo también me voy a Ciudad del Norte para mantenerte informado de todo. Si mi mamá decide volver a Ciudad del Río de improviso, te avisaré de inmediato.
—Me parece bien.
Tras despedir a su hermana, Alejandro se dirigió a su asistente:
—¿La señora Moreno y Mariana ya regresaron a Ciudad del Norte?
El asistente negó con la cabeza:
—No, señor. De hecho, averigüé que la señora Moreno trajo a todo un equipo de psiquiatras y psicólogos aquí a Ciudad del Río.
Era evidente que planeaba quedarse en la ciudad para estar junto a su hija.
La mirada de Alejandro se endureció.
Con lo complaciente que era la señora Moreno, no era de extrañar que la salud mental de Mariana fuera de mal en peor.
***
Al salir del trabajo, Elena se preparaba para irse a casa cuando vio a Enzo esperando en la entrada del edificio.
Se llevó una sorpresa.
Enzo corrió hacia ella.
—¡Elena! Quería invitarte a comer, para agradecerte por haberme ayudado a resolver tantas dudas.
Varios colegas que iban saliendo voltearon a verlos.
Como Elena no quería ser el centro de atención, se subió al coche del chico.
Ya adentro, le dijo:
—¿Y si le hablamos a Elías y a Adriel? Necesito preguntarles unas cosas.
—¿Eh? —Enzo se desanimó al instante.
Su plan era tener una comida a solas con ella. Si llegaban esos dos, se convertiría en una simple salida de oficina.
Pero, incapaz de decirle que no a Elena, terminó llamándolos.
Adriel y Elías no tardaron en llegar al restaurante.
—No se vale, Enzo. Te vienes a comer y ni siquiera nos avisas —bromeó Adriel apenas se sentó.
Enzo no dijo nada.
Estaba completamente desanimado por su plan arruinado y no tenía ganas de seguirle el juego.
Durante la comida, Adriel se dirigió a Elena:
—El otro día hablé con el profesor Álvarez. Le pregunté si habría algún inconveniente en que fueras al instituto a dar unas capacitaciones a los nuevos. Me dijo que por él no había problema, pero que la decisión era tuya. ¿Qué opinas?
El laboratorio de Fernando siempre había trabajado en conjunto con el Instituto Farmacéutico Río y tenían una excelente relación.


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