Antes, Diego no era así.
Cada vez que ella se arreglaba, él la elogiaba.
Justo cuando iba a preguntarle si estaba estresado por el trabajo, vio que Diego salía de la sala.
Sus padres y demás familiares seguían esperando a que él llegara para empezar la cena, así que Adriana se apresuró a seguirlo.
Diego, parado en la terraza, llamó a la señora Ruiz:
—¿Elena está en la casa?
La señora Ruiz respondió:
—La señora acaba de llegar, pero se veía un poco mal y no ha cenado.
Diego se preocupó de inmediato por la salud de Elena.
Al escucharlo, Adriana se molestó bastante.
Últimamente, Diego parecía demasiado pendiente de Elena. ¿Y si aquella idea de irse no había sido más que una escena para hacerse la difícil?
«Así que esa desgraciada de verdad consiguió lo que quería».
En ese momento, lo único que quería era hacerle pagar a Elena.
Cuando empezó la cena, Adriana notó que Diego casi no había comido, así que le sirvió un poco de pescado.
Diego tomaba jugo, pero no tocaba los cubiertos.
Cuando los miembros de la familia Castillo le hablaban, solo respondía por compromiso.
Hasta Ricardo notó que estaba distraído, lo que le causó cierta molestia.
De no ser porque la empresa necesitaba el apoyo de la familia Romero, jamás habría aceptado la absurda exigencia de Diego de que Adriana se casara con él a escondidas.
Al ver a su padre molesto y temiendo que dijera algo imprudente, Adriana le dijo a Diego:
—¿No decías que tenías una junta importante con gente del extranjero esta noche? ¿Por qué no te vas adelantando?
Diego ya se moría de ganas por irse, así que se despidió de todos:
—Con su permiso, me retiro.
En cuanto Diego se fue, Ricardo le preguntó a Adriana:
—¿No decías que Diego te adoraba y que pronto haría pública su relación? ¿Cuándo lo van a hacer?
Él se moría por aprovechar su posición como suegro de Diego para conseguir contactos y negocios, pero si Diego no lo hacía público, tenía las manos atadas.
Aunque Diego de vez en cuando le pasaba algunos negocios a la familia Castillo, no era suficiente.
Adriana tampoco se atrevía a presionar demasiado a Diego, sobre todo porque sentía que últimamente Elena representaba una amenaza mayor para ella.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico