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No Ruegues, No Sirve romance Capítulo 73

Gracias a las semifinales, Aura Sempiterna había atraído a muchos clientes nuevos de golpe, y últimamente los empleados del taller estaban trabajando a un ritmo frenético.

Julia también llevaba varios días haciendo horas extras. Cuando Lucía entró en la oficina, la encontró concentrada sobre su escritorio, corrigiendo unos bocetos.

—Jefa, le pedí un café latte bien caliente.

Julia, con una mano apoyada en su vientre, la miró entrar y le dedicó una leve sonrisa.

—Gracias.

No sabía si era porque había tomado demasiadas bebidas frías en los últimos días, pero esta vez los cólicos menstruales le estaban doliendo más de lo normal.

Lucía, al ver su mala cara, le sugirió:

—Jefa, ¿por qué no descansa un rato? La veo muy adolorida.

Julia no dejó de dibujar y respondió:

—Estoy bien. Acabo de tomar una pastilla para el dolor, ya se me pasará en un rato.

Lucía asintió y se sentó frente a ella. Se quedó observando cómo trazaba líneas en el papel con una habilidad natural. Llevaba el cabello recogido de forma despreocupada, con un par de mechones sueltos cerca de las orejas, dándole un aire relajado y desenfadado.

Definitivamente, una mujer concentrada en su trabajo era la más hermosa de todas.

La belleza de Julia era del tipo elegante y sutil, con facciones muy marcadas. Cuando sonreía, transmitía calidez e inteligencia, pero cuando estaba seria, proyectaba un aura misteriosa que imponía distancia.

Era como estar frente a la chica de los cursos superiores más guapa e intimidante de la escuela. Por eso, cuando Lucía empezó a trabajar allí, le tenía un poco de miedo.

Sin embargo, con el paso del tiempo, se dio cuenta de que Julia era de esas personas frías por fuera pero cálidas por dentro; simplemente no era muy buena socializando, lo que le daba esa apariencia de belleza inalcanzable.

De hecho, cuando se enteró de que Julia era la señora Zamora, esposa de German Zamora, se llevó una gran sorpresa.

Al ver que Lucía la miraba fijamente, Julia levantó la vista y preguntó con una sonrisa:

—¿Qué pasa? ¿Ocurre algo?

Lucía apoyó la barbilla en la palma de su mano y negó con la cabeza.

—No, es solo que me estaba dando cuenta de lo bonita que es, jefa.

Capítulo 73 1

Capítulo 73 2

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