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No Ruegues, No Sirve romance Capítulo 318

Pero los sentimientos no son un objeto material. Cuando el amor se acaba, se acaba.

No se puede forzar de ninguna manera.

Observó el perfil del hombre y soltó un suspiro en silencio.

***

La brisa marina le acariciaba el rostro a Julia, alborotando ligeramente su cabello.

—Julia, ¿estarías dispuesta a...

—No, no quiero.

Antes de que pudiera terminar, ella lo interrumpió con frialdad. Los ojos de Adrián se ensombrecieron.

Julia lo miró sin rastro de emoción en su rostro.

—Me imagino lo que vas a decir.

—Querías preguntarme si quiero quedarme, ¿verdad?

El hombre se tensó levemente y sus hombros cayeron.

Era evidente que ella había acertado.

Julia apartó la mirada y contempló la arena a lo lejos.

—Acepté hablar contigo, pero no sobre eso —aclaró—. Deberías saber a qué me refiero.

Y sí, Adrián lo sabía.

Lo supo desde el día en que descubrió que ella había ido a su oficina en el Grupo Ruvira.

El álbum de fotos en la estantería se había movido apenas un milímetro, pero él lo notó.

Desde ese momento, intuyó que Julia había descubierto algo.

Luego, al ver cómo la actitud de ella se volvía repentinamente fría, lo confirmó.

Su mayor temor se había vuelto realidad.

Pero, al enfrentarse a este cuestionamiento de manera tan directa, no sabía por dónde empezar.

Por qué no los había contactado, por qué había enviado gente a seguirla en secreto...

Al ver la dificultad del hombre para hablar, Julia soltó una risa amarga.

—¿No sabes qué decir?

Dio un paso hacia él, clavando su mirada directamente en el rostro de Adrián.

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