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No Ruegues, No Sirve romance Capítulo 68

***

Julia subió al asiento del conductor, se abrochó el cinturón de seguridad y soltó un profundo suspiro. Era como si se hubiera quitado una enorme roca de la espalda.

Todo había salido mucho más fácil de lo que esperaba.

Se miró en el espejo retrovisor. Estaba más delgada, con oscuras ojeras que la hacían lucir cansada, pero el brillo de sus ojos ya no estaba apagado.

Había dejado de ser la «señora Zamora». Ahora volvía a ser simplemente Julia Silva: una mujer libre para hacer lo que quisiera, sin tener que preocuparse de mantener las apariencias ni de si su comportamiento era digno de la alta sociedad.

Su celular comenzó a sonar. Era Diana Estévez.

—¡Hola, amiga! ¿Cómo te fue hoy?

Julia encendió el auto y dio la vuelta.

—De maravilla. Ya terminé con el trámite.

—¿En serio? ¿German lo aceptó así de fácil?

—¿Y qué esperabas? —respondió Julia entre risas—. Es el heredero de los Zamora. Con solo chasquear los dedos tiene a mil mujeres haciendo fila.

—Buen punto —coincidió Diana. Del otro lado de la línea se escuchaban ruidos de objetos moviéndose.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Julia, curiosa.

—Empacando mis cosas, obviamente. —Diana sostenía el teléfono con el hombro mientras guardaba sus cosméticos—. Regreso al país en un par de días.

—¿En serio? —Los ojos de Julia se iluminaron de inmediato. Su mejor amiga por fin regresaba; sentía que el mundo volvía a tener color.

Ambas se conocieron en la secundaria. En aquel tiempo, Julia se había mudado para vivir con su abuelo y le tocó sentarse justo delante de Diana. Empezaron a hablar y su amistad floreció. Más tarde, por medio de Julia, Diana conoció a Adrián Silva.

Al principio, Diana pensó que Adrián era su hermano biológico, hasta que se enteró de que había sido adoptado.

Los de afuera siempre ven las cosas con más claridad, y con el tiempo, Diana descubrió los verdaderos sentimientos de Adrián.

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